Rojos

Begoña Eguiliz

No sé por qué, tal vez porque Julio se viene y viene en rojo... y el rojo siempre arde, único color que tiene un corazón palpitante. Es el único del que se puede morir por exceso, porque el rojo siempre hiere, aunque pueda ser deleitosa la herida. Porque es el único que va más allá de lo bello o lo terrible y lo vuelve inefable, puro magma en lo hondo. Agrega un punto de transgresión a la más anodina vestimenta...basta un pañuelo, un ribete, una cinta. Es el color de los rebeldes, los mártires y de las fresas salvajes. De la llaga de la saeta y de los amores que no curan... es el color de ciertas auroras y de los labios mordidos.

Y van rojo y agua caminando juntos como dejó dicho el viejo refranero: "Cuando aparece al amanecer hará al agua mover"... y sin embargo tan contradictorio él, es también el dueño de la terracota del secano. Colorea vida y muerte: reluce en el desborde de la vida que empieza y también mancha el filo de la daga que la derrama ... y es un misterio su brillo, su fuerza, su alegría, su derroche cruel.

El rojo asusta a la sangre azul. No es extraño. Se ha convertido demasiadas veces en los púrpuras de la masacre, porque rompe los diques de toda contención y hace brotar imparable el grito, el puño y el son apasionado de las canciones que llevan a la batalla y consuelan en el horror de la trinchera... Ay, Lili Marlene!! El rojo, rúbrica inevitable del campo del vencido, también se vuelve bermellón sucio, estropeado escarlata, envilecido rubí...

Pero reluce limpio y refrescante en las llamas de la infancia y en las cerezas del verano. En los cuentos, la hora del color rojo es la más apropiada para que los niños espabilen el sueño y escuchen las hazañas y los dolores de los antiguos. No es un color de cama sino de lar. Es el color de la brasa conservada en medio de la ceniza a la que acuden los muertos a calentar su nostalgia y luce en la luna llena de ciertas noches bravas. Es el color del sol de Platón y de la enseña del arcángel Uriel, el más bello y misericordioso de los ángeles.

Su ambigüedad le permite lucir en los ostentosos púrpuras que cubren a los poderosos y ser también el color del escarnio: la letra escarlata sobre el pecho de la señalada. Es el color-alerta y sin embargo también el que ayuda a dormir en perfecta paz, después de ese delicioso y cantarín ..." y colorín colorado, este cuento se ha acabado"

MAITE SASIA



Botones

Amanecí cubierta de botones rojos, de esos que se emparejan con ojales.

Al principio pensé que el hombre con el que llevaba soñando toda la noche me los había dejado ahí como un presente, agradeciendo las labores nocturnas de mi cerebro.

Después advertí lo descabellado de mi explicación para tal fenómeno y durante lo que me parecieron siglos le di vueltas y vueltas. Hasta que lo entendí:

No era otra cosa que pedazos de la que fui cuando estaba con él. Pequeños trozos del cuerpo, alguna vez atrevido, que se ha convertido en huellas de sí mismo.

Eran lágrimas teñidas de rojo. 

RUBÉN FERNANDÉZ

CAMA DE HIELO BAJO ADORMIDERAS Y SU ACOMPAÑAMIENTO

La enmascarada Amparo no lograba despertar.

Seguía patinando en la nieve sobre su propia lengua, árida y trillada de noches de tormentoso y granizado alcohol. Imposible de suavizar por montañosos gramos de azúcar flor del malo, del perverso, su inhalación crujía como las placas de un glaciar falto de sitio.

Seguía deslizándose bajo músicas graves, encerradas y confusas, sobre sus uñas rotas trazadoras de grietas insalvables. Las gotitas de sangre que sembraban sus dedos rechinando en el hielo se redondeaban sobre el frío queriendo ser las guindas de un forzado pastel sin celebración.

Mi alma, sólida y fría, no se despegará de este descampado. Quería escribir. Pero solo alcanzaba a musitarlo arrastrando un poquito de aire entre los labios ateridos manchados de carmín. Repetía la frase como un mantra, prisionera de su horizontalidad.

La vida es imposible, pero os tengo a vosotras -comentaba a la flor que rozaba sus labios, naufragando en un áspero océano de escarcha salpicado de amapolas. Espero con urgencia vuestra savia para seguir viviendo inerte y arropada por vuestros pétalos inmunes a la angustia, sin olores, sabores… con un tacto lejano y suavizante y al lado de las arpas de las musas. No necesito vista para saber que vuestras faldas vuelan entre mis venas.

También espero florecer antes de otoño si sobrevivimos a este helado secuestro de la primavera

LIBE NARVARTE

El modelo de coche de bebé que escogimos estaba disponible en negro y rojo. Pensé que por una vez nos habíamos librado de la dicotomía "para niño" y "para niña". Escogimos el rojo, mi color favorito.

En una de nuestras primeras apariciones públicas, en medio de una de esas largas conversaciones sobre las virtudes sobre tal y cual elemento escogido para el bebé (la mejor marca de pañales, el biberón mágico, la crema milagrosa), tras explayarme en el conjunto de razones que nos llevaros a escoger ese preciso modelo de coche, una de las personas me comentó: "yo también lo vi, pero la oferta de colores me pareció restringida: rojo para niña, negro para niño. Supongo que tú, teniendo un niño, escogiste el rojo porque el negro era un poco tétrico".

Me quedé sin palabras. No fui capaz ni de cuestionar la premisa. ¿De dónde surge la idea de que entre los colores negros y rojo, el negro corresponde a "masculino" y el rojo a "femenino"? Rojo pasión, rojo taurino, rojo violencia, rojo sangre… ¿será por rojo menstruación? ¿En un bebé? Negro elegancia, negro sobriedad, negro oscuridad, negro luto… ¿Sería también el negro signo de luto en los hombres?

10 años después, sigo perpleja. Lo de la mentalidad binaria es bien conocido, pero es que no encuentro la clave en la clasificación. Debí pedir que me la explicaran. Si quiera para llorar, si quiera para reírme. Para entender. ¿Alguien de ustedes puede ayudarme?

ARANTZA MIÑO S.

Me habían dicho que le dejara tantas veces,

Pero yo sabía que nunca podría.

Estaba habituada al infierno, a nuestro infierno.

Era mi casa, mi hogar.

No les puedo mentir diciéndoles que mi vida era perfecta,

Claro que no lo era,

Los gritos y el miedo me rodeaban y me tenían atrapada.

Los golpes venían cuando menos lo esperabas,

Su rostro era lo último que veía al desmayarme,

Y lo primero que enfocaba al despertar,

Con sus lágrimas y preocupación,

¿Cómo no quererlo?

Llevábamos tantas lunas encerrados en el mismo ritual,

Entre mis errores, sus lecciones y sus cuidados,

Pero nunca se rendía conmigo.

Así que yo nunca me rendiría con él.

Decidí prepararle una cena especial de agradecimiento,

Por toda su paciencia conmigo,

Incluso vestí mis labios de rojo.

Y me puse un vestido de azucenas.

Pero cuando llegó, su reacción no era lo que esperaba,

Nunca lo era.

Se lanzó sobre mí, de una manera que haría ver a una bestia bella,

Lo último que vi antes de cerrar mis ojos para siempre,

Fue mi labial rojo cayendo del bolso.

JAIME HALES

  • Lo vi todo rojo.

La voz sonó aguda.

Él la miró inquisitivamente, tratando de comprender si acaso estaba explicando o simplemente intentando dar una excusa para sus acciones.

  • Todo rojo y me palpitaban las venas de todo el cuerpo. Sentí todo el cuerpo. Todo. Estaba allí más consciente que nunca de estar viva, agitada, conmovida.

Comenzó a llorar. Y repetía, entre sorbos y sollozos, que lo había visto todo rojo.

Él pensó en una corrida de toros. Si escribiera el informe diría: "Ella se sintió como un toro acorralado, vio la capa roja del torero y sabiendo que su destino estaba ya resuelto…"

  • Le estaba pegando al niño. ¡Tiene solo tres meses! No toleraba su llanto y gritó tan fuerte que el niño se asustó. Todo era cada vez peor. Mientras más llanto, más gritos

Se había acercado a tomarlo de los brazos y él, en afán de seguir golpeando, la apartó con tanta brusquedad que ella fue a dar al piso. Y se golpeó la cabeza contra un mueble. La vio en el suelo y eso lo irritó más.

  • ¿Qué te metes tú, mujer?
  • Es mi hijo.
  • ¡Es MI hijo!

Y sin dejar que se levantase, le dio de puntapiés una y otra vez, en el abdomen, en el pecho, en el rostro, con creciente violencia. La sangre manaba y se apoderaba del rostro de la mujer. El líquido rojo y espeso se desplazaba por las mejillas y los párpados, luego entró a los ojos.

  • Escuchaba llorar a mi hijo y comencé a verlo todo rojo.

Fue en ese momento, diría más tarde el detective, que comprendí su reacción.

El agresor giró sobre sus talones y fue hasta donde el niño que seguía gritando, como si supiera que a su madre la habían golpeado. El hombre tomó un almohadón y lo puso sobre la cabeza del infante.

  • Vi todo rojo, señor, todo rojo. Y tomé el florero y le di en la cabeza.

El agresor tambaleó y soltó el almohadón. La miró desconcertado. Ella le dio otro golpe, esta vez en el rostro. Más sangre sobre ella, más rojo por todos lados.

  • No recuerdo señor lo que usted dice. ¿Qué lo apuñalé? No recuerdo haber tomado el cuchillo. ¿17 veces dice? No creo, porque cuando sentí llorar a mi niño, corrí hasta él y lo tomé en mis brazos. Todo estaba rojo.

Cuando llegué, explicaría el detective a su jefe, ella y el niño estaban hechos uno solo, completamente rojos.

  • ¿Y qué hizo usted, entonces?
  • ¿Qué hice, jefe? Pues lo que había que hacer: me senté en suelo y la abracé mucho rato. Por eso estoy todo rojo.

ARANTZA MIÑO S.

El séptimo arte y yo

Una crítica de "La lista de Schindler"

Título original: Schindler's List

Año: 1993

Duración: 195 min.

País: Estados Unidos

Dirección: Steven Spielberg

Guion: Steven Zaillian. Novela: Thomas Keneally

Música: John Williams

Reparto: Liam Neeson, Ben Kingsley, Ralph Fiennes, Caroline Goodall, Caroline Goodall, Embeth Davidtz, Małgorzata Gebel, Mark Ivanir.

Género: Drama | Nazismo. Holocausto. Basado en hechos reales. II Guerra Mundial

Sinopsis: Oskar Schindler (Liam Neeson), un empresario alemán de gran talento para las relaciones públicas, busca ganarse la simpatía de los nazis de cara a su beneficio personal. Después de la invasión de Polonia por los alemanes en 1939, Schindler consigue, gracias a sus relaciones con los altos jerarcas nazis, la propiedad de una fábrica de Cracovia. Allí emplea a cientos de operarios judíos, cuya explotación le hace prosperar rápidamente, gracias sobre todo a su gerente Itzhak Stern (Ben Kingsley), también judío. Pero conforme la guerra avanza, Schindler y Stern comienzan ser conscientes de que a los judíos que contratan, los salvan de una muerte casi segura en el temible campo de concentración de Plaszow, que lidera el Comandante nazi Amon Goeth (Ralph Fiennes), un hombre cruel que disfruta ejecutando judíos. (FILMAFFINITY)

"La lista de Schindler", dirigida por Steven Spielberg, es una película que logra capturar de manera magistral la complejidad y la tragedia del Holocausto. Basada en hechos reales, la película cuenta la historia de Oskar Schindler (interpretado por Liam Neeson), un empresario alemán que emplea a cientos de judíos en su fábrica para salvarlos de los campos de concentración nazis.

Desde el punto de vista cinematográfico, "La lista de Schindler" es una obra maestra. Spielberg logra transmitir una sensación de autenticidad y realismo que sumerge al espectador en la época y el ambiente de la Segunda Guerra Mundial. La colorimetría en blanco y negro contribuye a crear una atmósfera sombría y opresiva, que refleja fielmente la oscuridad y la desesperanza del período.

Las actuaciones en la película son excepcionales. Liam Neeson entrega una interpretación conmovedora y poderosa en el papel de Oskar Schindler, mostrando la evolución del personaje desde un empresario oportunista hasta un hombre profundamente conmovido por el sufrimiento humano. Ralph Fiennes también brinda una actuación memorable como Amon Goeth, el comandante nazi cruel y despiadado.

La narrativa de "La lista de Schindler" es conmovedora y desgarradora. A medida que la historia se desarrolla, somos testigos de la degradación y el que sufren los personajes. La película logra equilibrar momentos de tensión extrema y violencia con escenas de esperanza y humanidad, mostrando la lucha y el coraje de aquellos que tratan de sobrevivir en medio del horror.

El guion, escrito por Steven Zaillian, logra retratar de manera impactante la complejidad moral y emocional de los personajes, así como la angustia y el sufrimiento que experimentaron durante el Holocausto. El diálogo está cuidadosamente construido y las interacciones entre los personajes son poderosas y conmovedoras.

Además, podemos destacar la meticulosa atención al detalle en la recreación de la época. Desde la ambientación de los escenarios y la vestimenta hasta los objetos y la música de la época, la película logra sumergir al espectador en el contexto histórico de la Segunda Guerra Mundial.

Uno de los aspectos más impactantes de la película es el uso simbólico del color rojo, que se destaca selectivamente en medio del blanco y negro. Este recurso visual resalta detalles importantes y resalta la tragedia humana en escenas clave, como el abrigo rojo de una niña en el gueto, creando un contraste desgarrador y evocativo.

Además de su aspecto técnico impecable, "La lista de Schindler" tiene un mensaje poderoso y duradero sobre la importancia de la empatía y la compasión en tiempos de crisis. La historia de Oskar Schindler nos muestra cómo un individuo puede marcar la diferencia y salvar innumerables vidas mediante pequeños actos de valentía.

El film, es una película excepcional que deja una impresión duradera en el espectador. Con su dirección magistral, actuaciones brillantes y narrativa emotiva, la película captura la tragedia del Holocausto de manera honesta y conmovedora. Es una obra maestra cinematográfica que nos recuerda la importancia de recordar y aprender de la historia para asegurarnos de que nunca se repita.

Hay que destacar especialmente el uso de la colorimetría por parte del director, ya que con esto cambió para siempre el cine con solo un detalle. Ya que uno de los momentos más impactantes en los que es cuando una niña judía vestida con un abrigo rojo aparece en medio de la masacre en el gueto. A medida que la cámara sigue a la niña, su abrigo rojo se convierte en un punto focal que contrasta con la grisácea escena de devastación. Este uso del color rojo sirve para resaltar la vulnerabilidad y la inocencia de la víctima, y nos recuerda la tragedia humana que se desarrolla a su alrededor.

Además, el color rojo también se utiliza en otros momentos clave para enfatizar la violencia y la brutalidad del Holocausto. Por ejemplo, se muestra sangre roja durante las ejecuciones y en la escena del sótano donde los prisioneros son masacrados. Estas imágenes impactantes acentúan la crueldad y la tragedia de la guerra, y dejan una fuerte impresión en el espectador.

En contraste con el uso del color rojo en escenas violentas, también hay momentos en los que se emplea para transmitir un mensaje de esperanza y redención. Al final de la película, vemos una sucesión de personas que Schindler salvó vestidas con abrigos rojos. Esta imagen simbólica representa la vida que pudo ser preservada gracias a los esfuerzos de Schindler y evoca una sensación de gratitud y optimismo en medio de la devastación.

En resumen, el uso del color rojo en "La lista de Schindler" es extremadamente efectivo para transmitir una gama de emociones y significados. Desde resaltar la humanidad y la esperanza en medio del horror, hasta representar la violencia y la tragedia, el color rojo desempeña un papel crucial en la narrativa visual de la película. Es un recordatorio visual impactante de la fragilidad de la vida y la importancia de la compasión y el sacrificio en tiempos de adversidad.

Con un montaje lineal, y una banda sonora maravillosa que va perfectamente adecuada a cada escena de la película como dijo el crítico Carlos Boyero de Diario el Mundo La película es "Impresionante, hermosa, necesaria, emocionante".

¿Y tú has visto La lista de Schindler?

¿Qué pasa finalmente con Oskar?

¿Qué ocurre con el comandante Amon Goeth?

Ya me contaran cuando vean la película…

JORGE PIZARRO MORAGA:


Mediavuelta

I

Cuando los tanques dieron media vuelta, cuando el terror a la traición comenzó a respirarse en el Kremlin y cuando los ¿por qué? comenzaron a surgir en todos los rincones del planeta, la memoria de otras guerras en la que Rusia se ha visto envuelta, como un resplandor, ilumino las mentes de los que solemos girar la cabeza hacia el pasado para explicar lo que sucede ahora.

Rusia desde el siglo XVII ha sido un imperio. Los zares, los comunistas y Putin han actuado como si el derecho a expandir Las fronteras, influencia y algo de su cultura, les hubiese sido entregado por Dios. Los rusos desde su victoria frente a la Horda de Oro comenzaron un lento pero continuo avance hacia el este, al punto que Alaska formó parte de los territorios de los Romanov. En las guerras contra los turcos y persas siempre la victoria perteneció a los eslavos pero cuando la lucha fue con los países europeos la gloria nunca estuvo fija; fueron varias las veces en que la derrota fue para Rusia y otras muchas en que la victoria les perteneció.

El mapa nos deja en claro hacia dónde fue la expansión del Imperio Ruso, al este, pero a pesar de esto sus aspiraciones más profundas estaban en Europa oriental y central, las grandes llanuras y los Urales hizo que le grueso de la población fuese europea y si bien estaba rodeada de enemigos los más peligrosos estaban al oeste y eso se mantuvo casi sin variación hasta mediados del siglo XIX pero el Emperador Meiji incorporó a Japón a su listado de adversarios.

A fines del siglo XIX dos poderosas potencias surgieron en ambos costados del imperio Ruso, Alemania y Japón, ambas reclamaban alguna de las regiones que eran gobernadas por Nicolás II, este interés era mutuo, el Romanov también deseaba territorios pretendidos por estos imperios.

En 1905 la Flota Imperial Rusa sufrió una humillante y sorpresiva derrota en la Batalla de Tsushima ante la Marina Japonesa, esta derrota significó un levantamiento popular en San Petersburgo que significó que el Zar iniciara una tímida apertura política en pos de una Monarquía parlamentaria, nacía así la Duma, pero este no fue el único cambio que ocurrió esos años, los Soviet, consejos de trabajadores, iniciaban su existencia. En 1914 el imperio Zarista entró en la guerra que iba a terminar con todas las guerras al lado de las dos potencias que más veces habían pisado suelo ruso en calidad de invasor, Francia y Gran Bretaña. La Primera Guerra Mundial fue la mayor carnicería que el mundo había conocido hasta esa fecha que para peor era incomprendida por la mayoría de los en ella peleaban; el asesinato de un archiduque en Sarajevo no era explicación suficiente para el sufrimiento de millones. En 1917, casi al finalizar la Guerra Mundial, una insurrección en San Petersburgo trocó en desacato general de las tropas del ejército zarista, de este hecho a la caída del régimen pasaron dos días. Las derrotas militares del siglo XX significaron para Rusia el colapso del régimen y las victorias han hecho más fuertes a sus autócratas; Stalin no hubiese sido el personaje poderoso que fue sin que el Ejército Rojo no hubiese entrado a Berlín.

II

Rusia nuevamente, más bien como siempre, está rodeadas de enemigos y estos están peligrosamente acercándose a sus fronteras por lo que una guerra para detener esto era inevitable, el lugar dónde esta sucedería era claro, Ucrania, pero el momento era incierto, este debía ser cuando la victoria fuese segura. La huida de Estados Unidos de Afganistán hizo pensar a Putin que ese momento había llegado.

Muchos pensamos en febrero del 2022 que Rusia ganaría fácilmente la guerra, es que su rearme, a partir de 2005, y su cacareada nueva tecnología eran motivos para creer que Putin cumpliría con su objetivo, pero eso hoy ya está demostrado que fue un error de cálculo catastrófico. Incluso si las tropas rusas entrasen a Kiev el objetivo estratégico ruso no se habría cumplido. A pesar de lo planeado los enemigos de Rusia son más y los frentes de un posible conflicto general han aumentado; Vladimir ya no pude ganar y hoy por lo único que lucha es porque se logren unas tablas que no empeoren aún más la situación rusa.

Los Mercenarios de Wagner aún están guerreado por el Kremlin, su lealtad es frágil y su reacción ante los avances ucranianos son síntomas de cómo va la conflagración. Su media vuelta y avance hacia Moscú es un claro indicio de que la condición de las fuerzas armadas rusas es lejana al éxito mentado por Vladimir; no han podido tomar Kiev, desde hace más de un año están detenidos en el Dombás y la contraofensiva ucraniana ha avanzado un poco en tierra rusa. Que Putin pierda en todos los frentes parece un hecho posible.

Las derrotas de 1905 y 1917 fueron preámbulo del fin del zarismo. Para los jerarcas rusos de todas las épocas una guerra triunfante era motivo para que su poder aumente y por el contrario perder podía incluso significar el fin de sus régimenes, ¿Putin estará consiente de esto?, sin duda que sí y esto hará que su último esfuerzo por no perder sea desesperado y si esto no resulta estaríamos ante el fin del "Putiriato" y una nueva Rusia, esta vez más dependiente de las potencias occidentales, eclosionará. 

ÁNGEL ESPINOZA

No tengo por qué escribir,

¿Quién me obliga?

Amores anillados

Hidalguía de tantos

versículos en decadencia

de aquel libro

El agua moldea los

Recuerdos de la materia

A su antojo

(Deseos

Sanguinolentos y caducos)

Cúmulo de universos enamorados,

de un solo pensamiento

La palabra nacer aún no nace,

más soy de la muerte un milagro

La avaricia de un beso consumado,

en el fervor más incandescente

-Vencedor de la gravedad desde el principio-

Caminos de seda,

montes de azúcar y sal

Sedosa maravilla,

alfombra universal

de orgasmos

y labios danzantes

-Hacia arriba y hacia el cosmos-

Océanos interminables

de mármol líquido

Como un vino de plata

en una nave espacial,

explotando por doquier

Fueron así los pensamientos

Condensados,

lloviendo elixires de vida,

en la copa universal

de los momentos

Cual cascada de recuerdos

En el grial,

de la muerte

pequeña

La destrucción

fue creación,

ocupando el mismo espacio

Coro de silencios

en los nueve ciclos del agua

-El amor enloquece-

(La piel germinando en mis ciudades)

Mis latidos

son el nuevo sol,

en las súplicas de lo interno

Contenedor de

latidos

y de formas,

voces alegres

en mis oídos, antes de nacer

La felicidad

encontró su razón

de existir

en mí

Me vi corriendo

con alas en los pies,

abrazando

centellas y luceros

¿Seré hombre?

¿Seré mujer?

¿Seré libertario de

los géneros cautivos?

Alucino

con la energía

que distorsiona,

el espacio tiempo

de mi hábitat,

(En cada segundo universal)

Han seguido este sendero…

Lo hermoso y lo divino

-Yo, extasiado de glucosa solo doy puntapiés-

La vía láctea

me da de beber,

la lechosa flama de la vida

La palabra amor finalmente

anida en mí,

y ya soy libre y cautivo

de su celda

El más enamorado

y eterno dulzor,

de estar donde aún no estoy

Cuando mueran las preguntas,

daré una respuesta a Dios

Dios creerá en mí?

!!Soy tan feliz dios mío!!

Yo de ti,

tú de mí,

nosotros de todos

Hasta el horizonte más lejano,

se acerca para recibirme

Seremos felices

Hasta el final del arco iris

Y viceversa

Forjaré las sonrisas de los cielos

fundaré ciudades,

seré por vez primera

un rey justo,

un gobernante

que daría su vida por

los demás

Liberaré los mares,

haré brotar de las montañas,

las nieves

más serenas

Uniré los pueblos,

estrechando toda mano

al fulgor

de la palabra,

hermandad

Crearé universos para

los destructores,

para los que odian,

para quienes aman

la autodestrucción

Para quienes aman la creación,

para quienes quieren morir,

para quienes quieren vivir…

Haré realidad todas las utopías

de cada sueño

!!Crearé libertades

Infinitas!!

-Grito silencioso-

¿Por qué tengo sangre en mis manos..?

Un terrorífico

universo metálico

llovió súbitamente…

Mis células destrozadas,

mi corazón destrozado,

mis pulmones destrozados,

Mi alma destrozada…

La compasión y la ternura

creando la cascada

eterna de los llantos…

Sin porque en las

preguntas infinitas

Caí

en una fosa metálica,

llena de fríos

y penumbras

-Cual despojo

de una vida sobrante sin amor-

"Que les importa que los ame,

si ustedes no me amaron,

el amor que ya ha pasado,

no se debe recordar"

Morí antes

de nacer,

cuando

todo lo que amé

Se transformó

en un inmerecido

y traicionero,

océano

rojo

(…)