SILENCIOS

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BEGOÑA EGUILUZ

El silencio es respiro, es pausa, contrapunto, pero también puede ser clausura. Casi siento miedo de bucear en los entresijos de esta palabra.

Existen silencios exquisitos.

Quedarse en silencio puede ser la consecuencia de plantarse frente a lo inefable. Aquello que excede nuestra capacidad de decir, exige un silencio que se convierte en el más profundo homenaje. Si rebusco entre mis experiencias momentos de silencio semejante, recuerdo el que me suscitó "La Leona herida" en el museo Británico, "La Victoria de Samotracia" en el Louvre, el que me sobrevino al acabar la última línea de "La Antígona de Sófocles"

Este es "el gran silencio", el más excelso que me ha sido dado sentir.

Existe también otra manera de callar que es delicia concentrada. Es el sonido de la campana de la intimidad que bate vuelo y solo oyen los que comparten una mirada que se ha vuelto locuaz por la fuerza de una emoción que ataca a dúo. Neruda expresó bien la hondura de este silencio en su poema XV Todos nos hemos callado así alguna vez.

Existen silencios terribles.

El que cuando sobreviene, hiela al alma y la vuelve sorda. El mundo y su maravilla se retiran y los días y las noches se desbaratan. Algo tamborilea obsesivo allá dentro contra la belleza del mundo que se niega abrir la puerta y el golpe va haciéndose cada vez más débil hasta quedar dolorosamente en silencio.

Es tremenda también la forma de callar del desamor, ese que obliga a huir de una presencia que se ha vuelto insoportable. El alma se refugia entonces, en un silencio que es pura caricatura del que un día fue pleno y ahora lo hiere y mata como con esos piquetitos que decía la Frida Khalo.

Sé también del silencio frente a la impotencia, ese que resuena, pero en chirrido rabioso que nos obliga a callar y asentir frente a lo que sabemos con absoluta lucidez que nada podemos hacer, queriendo con toda el alma poder hacerlo todo. Apuramos con él toda la limitada condición de lo que somos. Ese silencio nos lo bebemos hasta las heces. Quién no ha callado alguna vez así cuando ha sentido que "en la puerta del horno se le quemaba el pan" como decía Vallejo.

Sé del silencio del desprecio. Ese que es tan elocuente que apabulla al ofensor y le impide sentirse victorioso. Es un silencio que se mantiene enhiesto y mira a los ojos clavando un dardo de excelencia en el corazón mismo de quien quiere dañar. Es la respuesta gélida de aquel cuya fuerza se ha refugiado en un interior de granito. Debe de haber mucho de este silencio en ciertos interrogatorios, en ciertas cárceles... En esta forma de callar se resguarda, a veces, la última dignidad del ser humano.

Yo temo irracionalmente al silencio que tuvo que soportar Beethoven e hizo de él un insociable, al que convirtió a Goya en un pintor de negruras y espantos y, quizá es por eso que amo los chorros abiertos con derroche, los taconeos nerviosos que suben y bajan por escaleras de madera, las puertas que se abren y se cierran con un cierto estrépito, las voces altas y bien timbradas, la lluvia fuerte sobre tejado de zinc, mi xilófono atrapa ángeles en los días de viento recio...

MAITE SASIA

Ella prefería los silencios abiertos, aquellos que no es necesario rellenar si no lo deseas, pero que te dan la libertad para hacerlo.

Pues había conocido de muchos tipos: Los silencios claros, esos de amapolas blancas que con solo aparecer le ganaban un mordisco a la vida.

Los silencios vacíos plagados de nada.

Los oscuros, los limpios, los cómodos, los rosas, y los largos como mortaja de muerto.

Él le había prometido que entre ambos solo tendrían de los blancos, de aquellos que se cubren con besos y palabras, sin autoritarismos ni sellos.

Pero el peor fue el que se instaló cuando comenzó a llevar esa pantalla negra anexada a su mano como cemento seco, el silencio negro de aquella pantalla lo había consumido todo como lo hacen los agujeros en el espacio, esos que absorben hasta los pequeños destellos y todo lo demás a su paso,

Incluyéndola.

Inclu

In.

RUBÉN FERNANDÉZ

PASIVIDAD DE SELFIE

Retratos desalmados de teléfono.

Estatuas cabizbajas y sumisas

ávidas de grabar el mal ajeno,

viralizando un miedo y muchas risas

Albergamos conceptos de justicia

y no luchamos para defenderlo.

Así si algún conflicto se propicia

no hacemos nada para detenerlo:

Que alguien de alguna forma se destaque

y un día, sin comerlo ni beberlo,

ese inocente e haya se ha puesto en jaque,

y yo de alguna forma, lo sentencio

si viendo con mis ojos el ataque,

mi sola reacción sea el silencio

LIBE NARVARTE

Hay quien dice que acude a la naturaleza en busca de silencio. Pero, a buena escuchadora, un paseo por el bosque le regalará muchísimos sonidos: variedad de cantos de pájaros, zumbidos de insectos, riachuelos, árboles y plantas que se mecen con el aire... No hay silencio ni descanso: polinización, reproducción y crianza, búsqueda de alimentos, y toda clase de acciones y movimientos según el ciclo de la vida del momento... la naturaleza tampoco es ociosa.

Llamamos silencio a los sonidos que brotan cuando calla el ruido de la humanidad y de aquello que llamamos "desarrollo". Tenemos embotados los sentidos y hemos olvidado escuchar, hemos perdido el contacto con las voces esenciales, o no nos interesan.

Algo así pasa con las voces y el transcurrir histórico de las mujeres: siempre hemos estado ahí, nada de la vida y de la humanidad nos es ajeno. Pero el sistema patriarcal nos coloca en un segundo plano, ni silencioso ni ocioso, pero sí ignorado y denostado o, en el mejor de los casos, visitado como remanso de paz al que acuden quienes están donde "realmente" transcurren las cosas importantes. Remanso del guerrero, cuyas armas hacen más ruido que las constantes luchas de las mujeres por sacar adelante a familias y comunidades en tiempos de guerra; remanso de intelectuales de pro, mirando con paternal sonrisa los relatos orales y saberes de las mujeres; remanso de activistas de tribuna, con la sopa en mesa al llegar a casa.

No sólo somos sostén: somos también constructoras de nuestras vidas y de la deriva de la humanidad en el mundo. Ni silencio, ni ocio ni remanso de paz: somos voz, acción, rebeldía.

Escucha: ¿Qué oyes? 

ARANTZA URDANEGUI

¡Silencio!

Le habían gritado desde que tenía memoria

En todas sus variantes y sinónimos.

Se había convertido para ella en una palabra maldita, en una constante humillación.

La habría apuñalado si hubiese podido.

¡Silencio!

Más que una palabra era un golpe.

Una vejación.

Y si, reconocía que las palabras que salían de su boca parecía que no tuviesen fin.

A veces su pobre garganta llegaba hasta a cansarse y pensaba entonces pararía con su parloteo constante. Pero estaba equivocada profundamente.

Ella creía que la habían marcado con esa palabra, ese insulto.

¡Silencio!

Y no podía haber nada más infame.

Pero entonces le llegó la carta, y cuando la leyó encontró algo mucho peor.

Algo tan grave que parecía que iba a marchitar todas las peonías de la primavera.

Que todas las aves iban a gritar de forma ensordecedora.

Y que el hielo se convertiría en madera.

Y lo más increíble de ésta pobre historia

Es que después de ese día

La muchacha

No volvió a hablar jamás. 

JAIME HALES

Esta mañana despierto y la miro en silencio. Ella duerme. Sus ojos cerrados, respiración suave. Y en ese silencio, simplemente la amo. No es necesario decir nada: se percibe todo el amor.

Hay muchos tipos de silencios. El toque de silencio para marcar la ausencia del combatiente caído. El silencio nocturno del tango, dramático. El silencio culpable de los que callan cuando alguien recuerda los crímenes de las dictaduras. El silencio musical, sin el cual no hay música. El silencio de los sabios, como aquel del Dalai Lama cuando, ante una extensa pregunta de una socióloga en una reunión con intelectuales chilenos, respondió: "No sé". Los grandes personajes del mundo y de la historia, antes de iniciar su tarea hicieron un retiro de silencio: ya fueran los 40 días del desierto o las horas previas de estado de vela para un gran acontecimiento.

Saber callar puede ser más importante que saber hablar. Los que callan de verdad son aquellos que, pudiendo hablar, prefieren no decir palabras vanas ni lanzar expresiones que no aportarán al interlocutor. Es el silencio prudente: cuando las palabras pueden herir sin necesidad, callemos. Cuando las palabras sólo dañan, callemos.

Hay quienes hablan con una velocidad mayor a la de su pensamiento, siguen sus instintos primitivos (el instinto siempre será animal, en todo caso) y por ello dicen lo que no deben, hablan de lo que no saben, usan palabras falaces, se expresan en lenguajes imprecisos, confunden la verdad con sus deseos y las ideas con sus impulsos. Recuerdo esa desafortunada frase de Tomás Moro cuando, presionado entre Enrique VIII y el hacha del verdugo, dijo como única defensa "quien calla, otorga". En verdad quien calla nada dice, pero ese silencio puede ser no más que miedo, sin darse cuenta que el hacha caerá igual sobre su cuello.

Hace años escribí: "Yo callo por amor, tú por traición". El dolor transita entre palabras y silencios, tal como el amor y la esperanza.

El silencio es un bien preciado. Por eso me costó escribir este artículo. Pensé que era mejor callar.

ARANTZA MIÑO S.

CRÍTICA DE CINE

El séptimo arte y yo

Una crítica de ""A Ghost Story"


Año: 2017

Duración: 87 min.

País: Estados Unidos

Dirección: David Lowery

Guion: David Lowery

Música: Daniel Hart

Reparto: Rooney Mara, Casey Affleck, Rob Zabrecky, Will Oldham, Liz Franke, Sonia Acevedo, Augustine Frizzell

Género: Drama. Romance | Sobrenatural. Fantasmas. Casas encantadas. Cine independiente USA

Sinopsis: Un músico muere en un accidente de coche y vuelve como un fantasma a la casa en la que vivía con su mujer. (FILMAFFINITY).

Una película muy emotiva y original que nos muestra a una pareja, en la que el marido muere en un accidente de coche, se despierta como fantasma en la morgue y vuelve a su casa, sin saber muy bien qué hacer. Y como no se siente listo para seguir adelante, se queda en su casa viendo todo lo que ocurre a su alrededor sin poder ser partícipe.

Hay momentos desgarradores en que el espectro tiene que observar el dolor de su viuda, sin poder hacer nada al respecto. y más tarde, la ve traer a otro hombre a su casa, seguir adelante y mudarse. Pero un poco antes de esto, su mujer deja un mensaje escondido dentro de una pared para que nadie lo encuentre. Con lo que nuestro protagonista, por supuesto, se obsesiona con poder localizar, ya que cree que debe de ser algo dirigido hacia él o un mensaje sobre su relación.

Además, para el fantasma, que por cierto ya no tiene nombre, los tiempos no funcionan igual que para los humanos, ya que a veces para él un segundo puede constituir años para los humanos. Siendo este elemento, uno de los más interesantes de la película. Las continuas elipsis en el film.

Con el tiempo (nadie sabe cuánto) el espectro va tomando más fuerza y comienza a tener poder dentro del plano físico, cosa que aprovecha y para demostrar sus emociones a través de su nuevo descubrimiento.

La película tiene un ritmo lento, y una escasa banda sonora. Ya que predomina principalmente el silencio, y es que éste juega un papel importantísimo en el film. Nuestro protagonista no habla, no hay música, no hay muchos diálogos. Sólo hay en su mayoría silencio. Y todo esto es porque hay tanta melancolía, tanta desolación, que no hay nada qué decir ni música que escuchar. Solo la imagen de un espíritu que nos va rompiendo el corazón al ir viviendo las experiencias como él las vive.

Lo que también cabe destacar de nuestro personaje, es que, si bien no se comunica verbalmente, si tiene un tipo de lenguaje que es desconocido para los humanos, como podemos ver en ciertas escenas en que se comunica con otra fantasma. Todo éste lenguaje, sin embargo, ocurre en el más hondo silencio.

El espectro de color en el largometraje se compone de colores fríos, que también ayuda a crear una atmósfera triste y lúgubre.

Y es que todos estos elementos no son al azar, sino que están hechos para destacar la soledad del fantasma y su dolor, y que lo sintamos en carne propia. Cosa que por cierto logra a la perfección.

El largometraje me parece maravilloso. Original. Con un guión corto, pero que dice todo lo que tiene que decir, y además hay giros de acontecimientos que debo decir que jamás se me ocurrieron, y están hechos de una manera magistral.

Me parece que el film está muy bien logrado y además que te deja bastante tiempo pensando en él. Ya que encuentra una manera de quedarse contigo.

Y encima logran hacer un final que te quita el habla.

¿Qué pasa finalmente con el fantasma?

¿Encuentra el mensaje que dejó su esposa en la pared?

¿Cuántos saltos de tiempo verás en la película? ¿Hasta dónde llegan?

¿Qué pasa con la humanidad?

Todas estas preguntas y muchas más son muy interesantes. Pero yo no te las voy a responder.

Supongo que tendrás que ver la película.


ANGEL ESPINOZA CÁCERES

¡Si la certidumbre

de quien teme!

La ambrosía de quien muerde

el anzuelo feroz

Lánguido sendero a la casa del misterio...

Cuerda sola de (mí)

Con trabajo desolado

abrazando las tinieblas

de mis dudas

Aquellos pasos fueron

desiertos,

sabio final de timbales

escabrosos

La casa del misterio

es verde,

como el sonar de militares torturando

palomas en vuelo

La casa del misterio tiene sombras

rondando por doquier

El don de la paz ciencia

fue mi oasis entre tanto dolor sublimado al infinito

La casa del misterio

con sus arrebatos de lujuria,

fue mártir infame

en los puños sangrantes

de la libertad

Las caricias del caos,

acontecieron los infinitos

gritos de los torturados

Pieles desgarradas por

Huesos entre rieles

Arrojados al mar...

-La nezka acocodrizabal,

dueña de la mansión, junto a los hipopoteguis tramaron la gran traición -

Sin fines de cerdo al unísono,

orbitando embelesados

la corona del cruel

Hijos de la sal

recordando misceláneas

estructuras cuneiformes

en el dulzor de las carnes

-La casa del misterio y sus ojos mancos mirando hacia la nada-

De nidos zarcos,

la escultura del mundo

escupiendo sus rostros

Insípidos

-Gritos de avidez

sin decir palabra alguna-

Paladines de la nada,

verdugos incipientes

de la vergüenza humana

-Océano de excremento en la cloaca de la diáspora-

La casa del terror,

fue conmigo y sin nosotros,

sinmigo cuando ser quise

(Aitaren maitasuna sentitu gabe)

Oda al sufrimiento,

cual bastardo y bienaventurado primogénito

antagonista de Schiller

La casa del terror

fue violenta caricia

en los sarcasmos más obreros del alma

Y sin embargo sonreí,

mis gorgojeos fueron tu condena absoluta

caserío de la infamia

Respire para afuera

para no sentir tu almvida perpetua y putrefacta

Casa del horror,

tus tejados sin futuro

hicieron de mí una leyenda sin saberlo

Casa de la infamia,

cordón umbilical

de traidores

Serán mis flautas y tambores libertarios,

los confines

de tu inexorable final.

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Súbitamente...

el canto de una moneda

se arrojó al vacío,

liberando todos los sonidos del mundo

Fecundando

mi estruendoso

e insoslayable

Silencio