NACIMIENTOS

NACIMIENTOS

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BEGOÑA EGUILUZ

En aquellos días luminosos de nuestra niñez, en los que todo lo verdadero lo era únicamente en razón de poder ser expresado, fuimos afortunadas. A mis hermanas y a mí nos acompañaban abundancia de cuentos y canciones, una imaginación desbordante y el placer de escuchar y contar relatos que debían ser insólitos para ser apreciados. Éramos niñas locuaces y expresivas.

Nuestro relato favorito era el de nuestro nacimiento.

Cada una sabía los pormenores del suyo con todo detalle. La fuente principal era una tarjeta en la que el nombre, mes, día, año correspondían al cumpleaños. Eran cuatro documentos preciosos que mostraban una escena ilustrada con letras de colores, una prueba irrefutable de lo que contábamos, por lo que cada una guardaba celosamente la suya .

Recuerdo que la más pequeña había nacido junto a un almendro. Reposaba al pie del árbol entre pétalos blancos que la abrigaban suavemente. Intentábamos ayudarla a dilucidar en qué jardín estaría aquel árbol maravilloso para poder fijar exactamente el lugar en el que fue encontrada. Éramos niñas de plaza y por aquel tiempo, solo sabíamos de los almendros por las canciones y dibujos de nuestra madre. Aún así, y tal vez por la misma razón, nacer bajo un almendro era algo absolutamente maravilloso.

Mi hermana tercera, gordita y sonriente se mecía en un nenúfar que parecía querer acercarse a una orilla que se adivinaba cercana. Todas suponíamos que nuestra madre se la encontró al pasear por allí una tarde de verano.

No recuerdo con detalle la tarjeta de mi hermana Edurne, pero estoy segura de que la mostraba en tránsito: un pañal blanco por el que asomaba una cabecita con un rizo, era transportado por el largo pico de una cigüeña en vuelo. El lugar donde la depositó produjo también un sinfín de conjeturas. Apostábamos por el alféizar de la ventana que daba a la plaza que era el más amplio. En realidad no nos faltaba lógica.

Yo nací de un huevo dorado. Aún parece que veo la cáscara recién quebrada y mi desnudez rosada emergiendo luminosa con un trocito de cáscara como sombrero. La verdad es que me sentía un poco hermana de los patos ya en aquel entonces y un poco envidiosa también de los florales nacimientos de mis hermanas, pero no se podía elegir. Seguro que me encontraron en algún nidal perdido Puesta a imaginar yo embellecía mi entorno, esa era una cuestión totalmente personal.

Disfrutábamos muchísimo en aquel entonces preguntando por los nacimientos de la familia. Sabíamos que a nuestra madre la habían dejado al lado del pozo una tarde muy fría de diciembre, que nuestro padre nació en una balsa en medio del Cantábrico una noche de tormenta y que nuestra abuela había llegado en una canasta de avellanas. Ninguno tenía documento alguno que diera fe de lo que nos contaba, pero nosotras nos lo creíamos en razón de que era hermoso lo que decían

.

Éramos aún muy pequeñas cuando volvimos a la tierra de nuestros padres. Nos aguardaba una nueva familia a la que ya amábamos de lejos y de la que esperábamos nuevos relatos y maravillas, pero todo se apagó

cuando les hicimos la pregunta clave ...Tú, ¿dónde naciste?

El desconcierto y la pena fueron monumentales cuando nos contestaron ...¡en el hospital!

MAITE SASIA

Cómo me gustaría renacer.

Retornar a mi primer paso.

Volver a aprender mi nombre, mis raíces y mis cielos...

La tierra que piso y los dolores que llevo

En vez de forjar alas

¡Tuve siempre que aprender a mirar suelos!

Brindemos por los que no lo consiguieron

Porque de ellos es este mundo

De los que intentaron y persiguieron,

parieron, trabajaron, crearon, y aún así, nunca lo lograron.

Siempre hablamos de los que triunfaron

Pero jamás de los que fracasaron.

Grandes talentos que nadie conocerá

Porque entre los que mandan y los que quieren mandar, los silenciaron

o simplemente,

fueron engullidos por los que estuvieron en el momento indicado

O con el lugar asegurado.

¡El que quiere, puede! Te dirán los que pudieron.

mas, el verso cambia...

Si vivieron, comieron y jamás los descubrieron.

O simplemente no sobrevivieron

Y esos....

Esos son los que tienen el dolor entre cuello y corazón.

son los que verdaderamente cuesta encontrar

Porque jamás te lo dirán

Porque nunca lo sabrás.

Quiero nacer de nuevo y si cometo los mismos errores...

¡Que sea para hacerlos mejores!

RUBÉN FERNANDÉZ

LA TARDE EN LA BARRACA

Rosamunda se desabrochó los botones de la falda con la torpeza de quien aún no se maneja bien con las uñas postizas. Sentía frío, mareos, y un miedo atroz que no le dejaba pensar con claridad.

Había llegado a rastras desde la acequia hasta la barraca de las herramientas siguiendo el cauce del regadío mientras improvisaba sobre la marcha dónde conseguir un refugio para las próximas horas. Las botas de agua se rindieron por el camino y quedaron prisioneras del barro y el estiércol. Algunas lágrimas desaparecieron también entre las huellas húmedas del trasiego.

No muy lejos de allí, las garzas graznaban molestas protestando por la huida del sol hacia las montañas. La tarde se escapaba en fumarolas rojas conquistando el oeste, incendiando aún más la extrema situación de la muchacha.

Allí se encontraba a salvo de los peligros del barrio, donde Zacarías campaba a sus anchas arropado por una patética comitiva de proto presidiarios, tomando en propiedad bienes públicos y ajenos, y consumiendo en todas sus formas la vida de sus vecinos.

Recostada sobre una carretilla, consiguió acolchonar el metal juntando unos almácigos de arroz y una lona mugrienta que cubría un conjunto de aperos de labranza. El tiempo se hace eterno cuando el dolor te ataca -alcanzaba a pensar mientras buscaba algún grifo, sabiendo que pronto lo iba a necesitar.

Ese escozor en el bajo vientre, esa falta de fuerzas para todo, ese yunque presionando los riñones, esas lágrimas ácidas que enrojecían los ojos y las mejillas... y esos gritos desesperados que ella creía lejanos para cualquier tipo de vida inteligente y compasiva...

Para cuando el Tío Seba llegó a la barraca alertado por los ruidos, Rosamunda mostraba desmayada que había roto aguas.

LIBE NARVARTE

NACIMIENTO

En este espacio, consagrado al arte y la creatividad, no voy a recurrir a metáforas ni a ficciones. Amo la ficción, pero odio lo ficticio. Y hay mucho ficticio en torno al nacimiento. Yo nací tal día, llegué al mundo, vine al mundo. Nacer no es un acto personal o individual. En realidad, nos trajeron. Nos gestó y nos parió alguien.

Parir es también un verbo que conjugamos como metáfora para casi cualquier proceso que ha supuesto tiempo y, a veces, sufrimiento. La gente pare documentos, obras de arte, tesis doctorales... y vaya alguien a decirle a esas personas que no han tenido participación activa en el proceso, en las decisiones, en su elaboración y creación. Y sin embargo, aplicado a criaturas humanas, las mujeres desaparecemos.

Gestación, parto, nacimiento, crianza son procesos fundadores de humanidad. En dichos procesos somos protagonistas mujeres, pero históricamente se ha ocultado nuestra relevancia, se nos han intentado arrebatar y también se han utilizado y se utilizan como espacios de disciplinamiento.

En las sociedades patriarcales, el hombre es la medida de todas las cosas. "El hombre" es "lo universal". Pensemos si no en la imagen típica de la evolución humana: la imagen de un homínido macho que se va alzando hasta ponerse erguido sobre su patas traseras y soltando sus manos para asir algo, probablemente un arma. Sí, es macho; sí, es hombre. Y nos han enseñado que ahí debemos ver reflejada la humanidad.

Intentemos visualizar ahora otra imagen: la de una hembra, con su cría a cuestas, que va irguiéndose sobre sus patas traseras en una evolución que refleja varios cambios. Podría tratarse de una representación bastante más completa de la evolución humana. Sí, humana, no "de las hembras". El proceso hacia el bipedismo implicó la necesidad de adaptar la pelvis, y por tarto aspectos directamente vinculados con el nacimiento. Varios estudios sostienen que la evolución anatómica de las hembras, la plasticidad cerebral, el desarrollo del lenguaje y las formas de vinculación humana están relacionadas.

El proceso de erguirse sobre las piernas redundó en cambios en el canal de parto. Las criaturas, con cerebros cada vez más grandes, debieron desarrollar cráneos más flexibles y gestarse menos tiempo dentro del vientre, lo que fue implicando cuidados más intensivos y prolongados después de nacer. Lo partos empezaron a requerir ayuda. Los periodos más duraderos de cuidados tras nacer consolidaron apegos y vínculos más intensos entre la madre y sus crías, así como procesos de comunicación que facilitaron el desarrollo del lenguaje. Al nacer, las crías no podían sostenerse solas del cuerpo de sus madres (sí lo hacen las de otros primates, seguro que lo habéis visto) y nuestra especie, cada vez más humana, con hembras que cargaban con sus criaturas mientras trabajaban en la recolección u otros asuntos, fue ideando soluciones. Probablemente el primer utensilio humano no fue un arma, sino un saco.

El cambio de imagen tiene muchas consecuencias. Las más evidentes son que se rompe con la imagen de individuo autosuficiente, y que no se destaca la lucha o competencia sino la colaboración y el cuidado.

Gestación, parto, nacimiento, crianza son procesos fundadores de humanidad. Sí, lo repito. Porque son procesos que se han relacionado con algo inevitable, biológico, "pre-humano". Algo que nos ocurre a las mujeres, no algo sobre lo que decidimos. Y en el caso de las criaturas, algo previo a ser personas, no un proceso que nos forma como tales. Por eso se le ha puesto el nombre de "función reproductiva": para quitarle valor. Salvo que usted se sienta una copia, deje por favor de usar este término.

Nuestras culturas patriarcales han representado más la muerte que el nacimiento. Los cuentos, la "historia", las obras de arte están llenas de personas, sobre todo hombres, luchando, matando y muriendo. ¿Hay algún equivalente de esta producción en cuanto a la gestación, los partos, la crianza? También a la muerte le han solido otorgar más trascendencia: al decidir matar, "ir a morir", morir de cierta manera, se pone de manifiesto nuestra capacidad de elección, se asume. Pero... ¿Qué hay más trascendental que decidir si traer o no una persona al mundo? ¿Es más humano matar que dar vida? ¿Hay más elección en cómo morir que en cómo parir? ¿Es más creativo combatir que criar?

En 1983 Mary O´Brien escribió que "El hombre no está capacitado para hacerse a sí mismo... La filosofía feminista será una filosofía del parto, nacimiento y regeneración". Filosofías, diríamos ahora. Que lo sea también el arte. Artes del nacimiento. De nacimientos. 

ARANTZAZU URDANEGUI

El día que lo maté fue el primer día de mi vida.

Mientras sentía su sangre correr por mis brazos sabía que era libre.

Al fin.

Después 28 largos años.

De vejaciones, insultos y golpes.

Mientras veía sus ojos sin vida en el césped,

Mi corazón latía tranquilo,

Mi mente estaba en paz.

Había sido violento, no lo niego.

Pero se lo merecía.

Y yo me merecía esto.

Mi nacimiento.

No el segundo.

NO.

El de verdad.

El me acosó durante los primeros 28 años, así que esos, no los cuento como vida.

Hoy comienzo a vivir.

¿Con sangre en las manos y en boca?

Sí.

Pero viva.

Siento que el viento me abraza,

Y por primera vez en 28 años,

No tiemblo.

Adiós padre nuestro. 

JAIME HALES

Hacía calor aquel día.

Los vientos calientes llegaban desde los corredores que forman cerros y valles al norte del Mar Muerto, en las orillas del Jordán, al sur de Galilea.

Caminábamos siguiendo al Maestro. Él avanzaba rápido. Era más joven y fuerte que muchos de nosotros, parecía que no lo afectaban las condiciones del clima ni la muchedumbre que lo rodeaba. Tratábamos de protegerlo de mujeres y hombres que querían tocarlo, estar a su lado, como si de esa manera sus palabras pudieran instalarse con más propiedad en sus mentes y corazones.

Caminaba y hablaba, a la usanza de Aristóteles, cuya fama de caminante perpetuo lo marcó para siempre. Conocíamos a ese sabio griego, pero las palabras de nuestro joven Maestro nos conmovían profundamente, porque no se preguntaba por las cosas ni la existencia de lo externo, sino que nos hablaba de nosotros mismos.

Gustaban sus palabras, aunque muchos no las entendían. "Que entienda el que pueda", era su máxima: si no entiendes ahora, entenderás mañana, pero las sabias palabras de Issa - su nombre arameo - tocaban a cada uno en profundidad y no serían olvidadas.

Al llegar a Jericó fuimos a la plaza que estaba en el centro de la milenaria ciudad. Una muchedumbre se juntó en torno a él. Se sentó en el suelo. Pidió agua. Alguien preguntó:

  • "¿Maestro qué debo hacer para llegar a la gloria eterna?".

Dibujaba y escribía en el suelo. Le gustaba hacerlo antes de responder. Era su modo de dar tiempo al interrogador de volver a pensar en su pregunta y preparar el terreno del corazón para recibir la respuesta que daría. Buscó con sus ojos a quien había hablado: era una muchacha sencilla. Él apreciaba las preguntas de las mujeres pues daban pie a respuestas más profundas.

  • Quien no nace de nuevo, no podrá entrar en el reino de la gloria divina.

Un hombre mucho mayor que se había subido a un sicomoro, pues su baja estatura no le permitía ver bien a Issa, le preguntó:

  • "Pero Maestro, cómo siendo un hombre ya mayor podré entrar en el vientre de una mujer?".

Issa lo miró y le dijo:

  • Quien no nace de nuevo, no podrá entrar en el reino de la gloria divina.

Esa noche llovió en Jericó.

ÓSCAR ANDRADE: NACIMIENTO

La nada se condensó en una nube y una gota de agua comenzó a caer sobre el campo del sur de Chile rociando el verde pasto que la absorbió para hacerse parte de él cuando una vaca se lo comió transformándose en su carne antes de que mis padres se comieran un apasionado bife con sabor a tango y ya fuera parte de ellos cuando hicieron el amor y me llamaron a este mundo. 

ARANTZA MIÑO S.

CRÍTICA DE CINE

El séptimo arte y yo

Una crítica de "La cena de los idiotas"

Título original: Le Dîner de cons.

Año: 1998.

Duración: 77 minutos.

País: Francia.

Dirección: Francis Veber.

Reparto: Thierry Lhermitte, Jacques Villeret, Francis Huster, Daniel Prévost, Alexandra Vandernoot, Catherine Frot.

Sinopsis: Cada semana, Pierre y sus amigos organizan lo que se llama "un dîner de cons". Todos traen al tipo más tonto que pudieron encontrar como invitado. Pierre cree que su campeón, François Pignon, robará el espectáculo. (FILMAFFINITY)

La cena de los idiotas es una película de comedia francesa de la época de 1980, que nos muestra a nuestro protagonista Pierre Brochant y su grupo de amigos acaudalados y esnob quienes organizan una cena semanal en la que se dedican a cazar al mayor idiota que puedan encontrar, y los llevan a una cena o tertulia para que hablen entre ellos y aquel que resulte ganador, se lleva un premio.(para el que lo lleva)

Desde el comienzo nos presentan a los actores en forma caricaturesca, la banda sonora elegida es de ritmo típico francés y con una letra perfecta para la película y quiero citar una frase en particular que me gustó mucho "El tiempo no tiene nada que ver, cuando eres idiota, eres idiota". (Estoy tan de acuerdo con aquella frase)

El film me sorprendió gratamente, ya que obviamente esperaba ver la cena con los idiotas, pero no es así. Ya que el largometraje no es nada predecible. Para comenzar Pierre invita a su departamento a su idiota, que no es otro que el pobre François Pignon que nos robará el corazón al avanzar el tiempo, para poder conocerlo más a fondo antes de la cena, comienzan a surgir una serie de inconvenientes cada uno peor que el otro, donde la comedia va creciendo y cada escena se va volviendo más Hilarante. Con diálogos tan absurdos y situaciones ridículas que nos harán estallar en risas.

La supuesta cena a la que Pierre debía llevar a Pignon, se convierte en la tragicomedia de su vida. Le da lumbago, su esposa lo deja, Pignon cae encima de él empeorando su estado y encima lo va a ver un inspector de hacienda.

Pero, ¿Qué es lo que la hace una tan buena película? No puede ser sólo que sea el buen humor que tiene.

Es que tiene un montón de recursos audiovisuales que la hacen ser tan buena, Por ejemplo, está dotada de muchos colores y luz. Prácticamente no hay música en la película salvo en el comienzo, y aun así logran hacernos reír. Las actuaciones son impecables.

El montaje es lineal, el guion es maravilloso, y todos los acontecimientos suceden prácticamente en un solo ambiente cerrado, el departamento de Pierre.

Y el final es mejor de todo.

El nacimiento de una amistad entre el idiota y el esnob. Ya que el único que nunca abandona a Pierre, es su idiota. E incluso se intercambian los papeles. Ya en el último momento nuestro esnob le pide a Pignon que en la próxima cena sea él quien lleve a Pierre como su idiota.

A mí me pareció una maravilla de película y se la recomiendo a todos.

¿Volverá la esposa de Pierre?

¿Qué sucede con el estado de salud de nuestro protagonista?

¿Qué sucede finalmente con el inspector de hacienda que visita a Pierre?

Como les he dicho en el pasado, yo no les diré las respuestas. Tendrán que ver la película.

ÁNGEL ESPINOZA CÁCERES

NACEN (...)

"En los cuerpos sin sombras

habitan las palabras

no sentidas...

Páramo de yermo candil

en el pretérito

simposio de los verbos"


De una palabra,

una mirada,

las mariposas

del amor

(…..)


De la ternura y

mieles ardientes,

las uvas de la pasión

(…..)


De luchas

cómplices,

heridas y cicatrices

sin rumbo

(…..)


De lo perenne

y caduco,

las entrañas

maravillosas

de los besos

(…..)


De las ávidas caricias,

desiertos de fuego

en la pasión de los

cuerpos

(…..)


De idas y retornos,

-Volcanes en furia-

jadeos planetarios,

lácteos cometas

(…..)


De la paz sembrada

manos sedientas de caricias,

caminos de pétalos

interminables

(…..)


De amores incondicionales,

eterna compasión

ecuánimes senderos,

las vidas y las muertes

(…..)


De saberte

universal,

de saberte Libre,

esplendorosa,

desnuda de miserias,

ataviada de alegrías

de saberte...


Ave del olvido,

de tenerte tanto

es que detienes

la huella del agua


Espacio

sin memoria

ni consuelo,

donde mis ríos de blanca

nostalgia

finalmente

(…..)

Nacen



Cynthia Olave

El intersticio

Al igual que una muerte

Un portal se abre

Un cambio de estado

Entre ser y no ser

Entre existir y no

Entre concretarse y no

Una especie de "esos límites que se pone la mente"

Solo que este es real

Un límite como todos

Hecho para cruzarlo

Un espacio y tiempo tan pequeño pero infinito

Que puedes quedarte en ese entremedio

Y casi sentirlo

Hasta que naces

Hasta que eres

O dejas de hacerlo

Y serlo

Como sea

La mente es sabia

La acción de cruzar

Que resiste como un misterio inalcanzable e inexplicable

Te abre una encrucijada

Nacer o morir

Morir o nacer

Y si se nace cuando se muere?

Y si nuestro nacimiento no es más que un estado

Una ilusión

Un proceso que nos lleva a otro

Como todo en la vida

Un nacimiento

Implica morir en otra parte

Y morir

Implica nacer ahí mismo

A ese lugar donde vamos o en ese lugar que estábamos

Cuando volvemos a nacer