CAMINOS

CAMINOS

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BEGOÑA EGUILUZ

Recuerdo la casita que trazaba cuando era una niña pequeña…

Tejado a dos aguas, puerta en arco, un par de ventanitas con parteluces, chimenea que humeaba hacia el horizonte y…un camino sinuoso que partiendo de la casa, se detenía por imperiosa necesidad en el borde de la hoja… El camino y la chimenea humeante eran lo más importante de mi dibujo: antecedentes ingenuos de la futura nostalgia.

Camino es una bella palabra llena de sugerencias de futuros aprendizajes. Una metáfora que ni siquiera es necesario explicar porque la aprendimos en todos los cuentos que nos contaron en nuestra niñez. Ese camino plagado de miguitas de Hansel y Gretel, el raudo que recorría ufano El gato con botas, el tortuoso y sombrío de Blancanieves abandonada por el cazador y…ese camino luminoso por el que caminaban cantando los personajes de El mago de Oz en busca del arcoiris….

Todos esos caminos señalaban la aventura con final feliz. Escuchábamos y sabíamos que los miedos y los peligros se resolvían en el propio camino, que la historia terminaría con una de las versiones de "y fueron felices y comieron perdices…"

Ha sido en el camino donde aprendimos de los peligros y el sufrimiento ( David Copperfiel fue un libro paradigmático), pero también desde donde vislumbramos al final y tras un laborioso tránsito, La Felicidad aguardándonos con su calma de jardín vallado para siempre.

Luego, más tarde, crecimos y los caminos se nos hicieron más ambiguos. Leímos historias en que se volvían problemáticos porque para entonces el final feliz era solo una de las posibilidades. Ese camino que devuelve a Don Quijote enfermo, viejo y derrotado a su lugar de origen es todo un paradigma de muchos finales de camino y…¡cómo nos dolía ese Don Quijote cuerdo, triste y vencido que abandonaba el camino para siempre!

Seguimos cumpliendo años y en nuestra experiencia lectora y vital se consolidaron los caminos terribles. Como aquel que llevó a Anna Frank hacia Bergen Belsen después de tanta apuesta y esperanza ó el que condujo a Sholomov a Siberia a ser machacado. El que inició Scott y su expedición hacia el Polo Sur, tan lleno de coraje. El que tuvo que recorrer mi familia, perdida la Guerra hacia el exilio…Ninguno volvió. Descubrimos el insondable misterio de los caminos jalonados de perdedores en sus cunetas…

Y la vida siguió y continuamos leyendo historias y poemas, escuchando canciones, acumulando experiencias. Los caminos se volvieron cada vez más densos, más inciertos, más decisivos… Entendimos el consejo de Kavafis en su "Vuelta a Ítaca"

Se nos sedimentó la vida y nos volvimos insobornablemente lúcidos porque, mientras conservamos intacta la nostalgia del camino de vuelta a casa, nuestra fría y cruel razón nos dijo lentamente como al final, Antonio Machado…

Caminante no hay camino

se hace camino al andar

Al andar se hace camino

y al volver la vista atrás


se ve la senda que NUNCA

se ha de volver a cruzar.

y entendimos finalmente lo que significaba el límite de la hoja en blanco de nuestro dibujo de infancia.

MAITE SASIA

Sostén mi camino un tiempo, estoy segura que volveré a él

Cuando deje de mirar hacia dentro y hacia atrás,

Retornaré al que nunca debí abandonar

Y es que se fue enraizando hacía tantas partes que ya no recuerdo cuál era el mío.

He corrido tras un pequeñajo creyendo que iba a encontrar lo que está al final del arco iris, pero al llegar noté que lo que brillaba durante el trayecto ahora estaba opaco.

He seguido senderos solo para terminar en callejones sin salida

Los caminos se me fueron estrechando entre las manos y los ojos

Antes había rosales, donde hoy solo quedan cobardes

Pero creo que estoy más cerca

Sostenme la vida solo unos días más

Y encontraré, sola, el camino de regreso...

RUBÉN FERNANDÉZ

CRUELES Y MARAVILLOSOS CAMINOS PERDIDOS

Cuando Mario fue informado sobre su próxima paternidad por Luz en el recreo del instituto, tuvo que anular sus clases de literatura de la mañana para capear con mucha dificultad un eterno ataque de nervios. Lo mismo había hecho ella tres semanas atrás con sus clases de historia, dejando a sus alumnos con la incertidumbre sobre los avatares de Napoleón en Santa Elena. En el caso de los alumnos de Mario, el paréntesis fue más natural. Habían dejado en la cárcel a Fray Luis de León el día anterior.

Antonio, a quien el Registro Civil no aceptó inscribirle como Machado, creció entre libros, viajes y ausencias. Sobre todo, ausencias. Eligiendo por obligación la soledad por compañera, Antonio, Machado para su padre, Machi para los compañeros del colegio, imaginaba sus evoluciones en mundos imaginarios que eran completamente ciertos para sus ojos inmaculados de realidad.

A la edad en la que sus compañeros recibían los regalos de la confirmación, él ya había decidido que debía sustituir al Principito en los microplanetas, en compañía de Alicia, a quien permitiría cambiar al zorro por un conejo. Se preparaba concienzudamente hilando casacas a partir de los vaqueros rotos de sus padres y robando algún que otro cordón de las cortinas.

Vivió después la sensación amarga y fría de ser el heredero de la infelicidad, y se unió en el Café Comercial a las depresivas cervezas y cafés mal pagados de César Vallejo, Pascual Duarte, Kawabata y Ana Frank, brindando siempre a la salud de Virginia Wolff y su precipitada salida del grupo.

Gastó una buena parte de sus parcos ahorros en unas gafas redondas que le hicieran juego con la barba estilo ZZ Top con la que se imaginaba a su superhéroe Max Estrella, sin duda pensando que era la personificación de su padre, Valleinclán. Pero ni en el mejor de los sueños conseguía siquiera un saludo de Carmen, con quien se obsesionó al punto de creer que su negativa fue la inspiración para nombrar su librazo Nada. Y se refugió en los brazos de Rosalía, quien le acogió epistolarmente como uno de sus románticos y levitantes compañeros.

Cuando quiso darse cuenta de que estaba sin zapatos y que la cuesta pedregosa se empinaba, no supo elegir entre los sufridores caminos de la vida de Vicentico, el exigente camino rural y nostálgico de Delives o el excitante wild side de Lou Reed. Pero sin brújula ni señalizaciones, ni la capacidad de orientarse con el sol y las estrellas, asumió que había más caminantes que caminos, que quizá él tenía que trazar el suyo en territorio virgen, y se perdió campo a través, tal vez buscando a Gurb, al santo grial o persiguiendo la estela maravitóxica de Bodelaire y Sartre.

Aún le estamos buscando.

 IÑIGO LASAGABASTER: PORTADA

Tumbas antropomórficas de la necropolis del camino de San Vitor, San Lourenzo de Barxacova. El paso está documentado desde la Edad del Bronce. Las tumbas sirvieron a los habitantes de la casa de Ivil, de la cercana parroquia de Forcas, perteneciente a la orden de San Juan de Jerusalén y que tradicionalmente eran aquí enterrados, para probar la pertenencia a los mismos de este paso principal a las ricas tierras de la Ribeira contra las pretensiones del Monasterio de Montederramo. Se trata de una muestra de las frecuentes disputas entre la iglesia oficial y las fundaciones religiosas de los señoríos laicos durante la Edad Media.  

LIBE NARVARTE


Escucha, los agujeros negros existen. Lo sé porque a diario voy de la estación La Posada a Palacios, así que entro en un mundo y salgo en otro. Pienso que no es casualidad que el metro tenga forma de gusano. En algunos trayectos sientes eso, que pasas de un agujero de gusano a otro: entras en un tiempo-espacio, y según la estación, pasas a una dimensión distinta.

¿Sabes? Hace poco que he llegado a la ciudad. Por trabajo he tenido que mudarme y no sabía muy bien por dónde empezar a buscar dónde quedarme. Es que yo soy de pueblo pequeño y se me ocurría que lo más parecido aquí es un barrio. Y, bueno, un barrio no siempre es un barrio. Quiero decir que, que un sitio tenga un nombre propio no significa que tenga una vida propia, no sé si me explico. Pero de eso no te das cuentas hasta que vives ahí. En todo caso, como mi trabajo está en Palacios, lo primero que hice fue buscar algo para estar cerca y moverme andando, pero mi amiga Loli vive en La Posada y me ofreció un sitio, y como vi que el metro es directo y el trayecto corto, decidí mudarme ahí, al menos para empezar.

Mira, La Posada tiene un parque de pinos bastante grande. El parque no está apartado, sino pegado al barrio, pero cuando te adentras es posible escuchar a los pájaros. Los caminos son bastante polvorientos, porque la ciudad es muy seca y no es un parque de césped de esos de riego automático, pero me encantan sus lomas y hay zonas en las que puedes estar en soledad, y zonas en las que se junta la gente. Me he dado cuenta de que yo busco las dos cosas: ratos de oír pájaros, ratos de oír las risas infantiles.

Hay muchas niñas, muchos niños. Los veo por las calles cuando voy hacia la estación de metro de camino al trabajo, y cuando regreso. Veo a madres con una mano en el coche del bebé y la otra sosteniendo a una pequeña con edad justita para ir caminando, mientras una hermana mayor lleva un par de mochilas a un lado y a su hermanito al otro. Observo mujeres con velo y mujeres con camisetas con banderas centroamericanas; túnicas y ropa ajustada; mucho negro, mucho marrón, mucho fucsia y amarillo. Algún pelo brillante por el agua del cepillo que aún no se seca; trenzas atadas con lazos o gomas de colores; mariposas, corazones y escudos futbolísticos en las camisetas; calzado de Zapatodos; algunas manitos muy limpias, otras que me dan ganas de coger un cepillo.

Cuando llego a Palacios, también hay mucha gente de camino al cole. Algunas madres llevan coches dobles o incluso triples muy modernos y los niños y niñas, muy pulcros, van de uniforme. Predominan el azul marino, el blanco y el verde oscuro, las zapatillas de marca y los pendientes de perlas. Ya por la tarde cambia un poco el panorama con las "chicas" que esperan a los niños a la salida. Hay menos perlas, más uniformes.

El café en La Posada y en Palacios, también es distinto. Me refiero a los ritos, los locales, las personas: el café en sí está muy bueno en los dos barrios. A ver, cómo lo explico. Yo desayuno en la tasca de al lado de casa de Loli. Un local de barra de acero muy larga, camarero con camisa, paredes con azulejos y alguno de esos carteles de "Hoy no se fía, mañana sí", en letra cursiva. Hacia las 7:30 se juntan en el bar hombres con mono, taxistas, algún madrugador con ropa deportiva. Cuando me bajo en Palacios, lo que abundan son los trajes. Hay cafés "take away" donde la gente recoge los vasos de cartón para salir a paso rápido. Cuando ya llega la tarde, en Palacios hay más ambiente en las terrazas. No siempre es fácil saber si los grupos en traje están aún cerrando un acuerdo comercial, o esperan al happy hour.

Yo alguna vez me he quedado. Al happy hour, me refiero. Lo habrás adivinado: en el paisaje que te he descrito, yo a veces soy un traje más en Palacios, pero siempre soy el único traje en la tasca de La Posada. Date cuenta: soy una anomalía en este agujero de gusano. Es verdad que mi circuito es el único posible: de La Posada a Palacios, de Palacios a La Posada. Pero yo a Palacios no voy a limpiar, ni a cuidar a niños que no son los míos, ni a ser chofer de ejecutivos, ni a hacerle a alguien las uñas.

¿Qué piensas de esto? A veces fantaseo con que, como anomalía que soy en este agujero de gusano, puedo generar alteraciones en el sistema. Sueño que así podrían pasar cosas sorprendentes, como que Palacios se llene de mariposas y corazones y que en pinar de La Posada junto a los piñones broten perlas. Lo sé, lo sé: la imagen es como de ponis de colores y unicornios y quien friega seguirá fregando y quien manda seguirá mandando. Es una deformación profesional: en el gremio de la publicidad fabricamos sueños, deseos y necesidades que alimentan ilusiones inútiles y que para nada sirven.

Pero entiéndeme: yo quiero quedarme en La Posada. Y tengo miedo. Ya te lo he dicho: soy de pueblo pequeño y sé que no siempre se acepta al forastero. En la Posada, mi traje es la imagen de alguien fuera de lugar. Por eso, al principio, cuando llegué, observaba con curiosidad y discreción. Pero ahora no sólo quiero ver: quiero que me vean. Ahora busco la mirada de la gente. Quiero decirles "Te veo" y preguntarles "¿me ves? Mi camino es aquí, contigo".


ARANTZA MIÑO S.

Cuando Mayo se cernía sobre un ocupado Madrid, Los rayos de sol parecían quemarlo todo, Begoña caminaba de prisa y sudorosa para llegar a su casa. El reloj marcaba las 16:00 de la tarde. Ni Dios quería asomarse por las calles, o eso le parecía a Begoña. Cuando dobló por Casto Plasencia, oyó un sonido inequívoco. Begoña lo miró, Se encontraba en medio de la calle ¡No puede ser! Gritó para sus adentros, comenzó a escuchar bocinas y el sonido de coches, Begoña lo dejó todo y fue a coger a la recién nacida que lloraba, y como pudo salió corriendo con ella para ponerla a salvo. ¡Estaba ardiendo de fiebre! Dios no está en las calles, recordó. No se le ocurrió otra cosa más que llevarla a su casa, y ponerla en el sofá. Allí buscó toallas frías para limpiarla y poder bajarle la temperatura, Los gritos se volvían ensordecedores. Cuando le quitó la manta y la ropa para enfriarla, vio un pequeño detalle que le cambiaría la vida para siempre. La bebe tenía un collar como el que le regaló su madre al nacer, que rezaba "Begoña". En ese momento se quedó de piedra y la bebé paró de pronto de llorar, la cogió de un dedo y se rio. Antes de poder comprender nada, veía el mundo desde otra perspectiva donde todo se veía muy grande y tenía muchísimo calor. Luego se vio a si misma, en frente. Pero no era ella. Tenía algo extraño en los ojos. Como fuego. La mujer se rio y se fue lentamente. Lo ultimo que pudo pensar Begoña antes de caerse del sofá, fue Dios no esta en ninguna parte. 

JAIME HALES

Caminata


Nadie sabe lo difícil que es escribir encerrado en las paredes del silencio y la congoja, como si caminara desnudo hacia ninguna parte, soportando un calor persistente y pegajoso como me ha sucedido tantos años.

Era verano cuando la vi soberbia frete a mí, pero me demoré hasta el otoño o el invierno antes de invitarla a conocer mis secretos. Supuse que una mujer como ella, con esa mirada y ese modo de caminar en los pasillos y en las calles, debe empezar sus verdaderas relaciones en primavera y ahora sé que tenía toda la razón.

Cuesta mucho caminar por mi pasillo sin hacer ruido. Trato de hacerlo. Avanzo mi pie izquierdo, flecto lentamente las rodillas mientras afirmo mis manos en los muros. El pasillo es estrecho, y puedo apoyar las dos manos sin necesidad de abrir los brazos ni separarlos del cuerpo. Pongo el pie en el suelo -delicadamente, para no borrar sus huellas- y sin afirmar suficientemente el talón izquierdo, levanto el pie derecho y luego empiezo un movimiento constante, lento y sucesivo, un pie primero, luego el otro, avanzando siempre, convencido que ésa es la forma correcta de hacerlo, endureciendo los músculos del cuello hasta cansarme, tensando los muslos y con las nalgas apretadas.

Ha pasado el tiempo y quizás sea por el mar, el viento o simplemente la puesta de sol, pero tengo esperanzas de que ella estará al final de este camino. Se fue una vez tras la sombras de la noche sin prometer nada. Y una muerte y una vida, he seguido buscándola en todos los otoños y en cada primavera. Nacer y morir, por caminos sin fin.

Intento escribir desde mi encierro, pero es muy difícil... Entonces salgo, voy a la costanera cerca del mar, donde las rocas reciben el impacto de las olas y los habitantes de la ciudad pasean todas las tardes. Mi caminata es agotadora, porque llevo no sólo horas y días, sino años dando vueltas por el mismo punto, sin poder alcanzar respuestas definitivas. Me doy cuenta que soy un viajero, como el abuelo. Él no se cansó jamás, hasta que murió esa noche a las nueve en punto (el día nueve del mes nueve). Me avergüenzo de cansarme.

Pero…, sucede que una caminata tan larga es agotadora. Y ahora salgo solo para reencontrarla. A ella, sí; pero a la inspiración también. Recorro la vereda frente a las rocas, al mar. Las piernas duelen, mi cabeza está confusa, porque sé que ya ha pasado mucha vida y creo que jamás habré de esclarecer qué es de verdad en mi recuerdo y qué es fruto sólo de la imaginación. O del deseo. Pero el corazón no se confunde. Sigo marchando.

Sopla suave el viento tibio, anunciando lluvias para esta tarde. Nada mejor que un buen paseo en la sombra y el silencio para inspirar un poema. Pero ahora me voy a la orilla del mar, para sentir la brisa y buscar la inspiración más allá de todo. Camino. Aunque las piernas se cansen, no sólo por caminar, sino por la injusticia instalada en todos los rincones.

Desde el mar escucho llantos y risas. Algo está cambiando en mí. Veo su silueta avanzando desde las olas. Finalmente nuestros caminos se encontrarán en esta primavera.

Termino mi paseo. Estoy sentado en las rocas, recibiendo el agua salada, con la serenidad de los años, sabiendo que mi diaria caminata será siempre y por sobre todo, mi locura de amor y un grito heroico de nueva libertad. Con ella.


ARANTZA MIÑO S.

Una crítica de "Boyhood"

Por Arantza Miño S.

Año: 2014

Duración: 159 min.

País: Estados Unidos

Dirección: Richard Linklater

Guion: Richard Linklater

Música: varios

Reparto: Patricia Arquette, Ethan Hawke, Ellar, Coltrane

Género: Drama | Infancia. Adolescencia. Familia. Cine independiente USA

Sinopsis: Historia dramática que recorre 12 años (2002-2013) de la vida de Mason (Ellar Coltrane) de los seis a los dieciocho. Durante este periodo, se producen todo tipo de cambios, mudanzas y controversias, relaciones que se tambalean, bodas, diferentes colegios, primeros amores, desilusiones y momentos maravillosos. Un viaje íntimo y basado en la euforia de la niñez, los sísmicos cambios de una familia moderna y el paso del tiempo. (FILMAFFINITY)

"Boyhood" es una película única y audaz que aborda el tema de las generaciones con una perspectiva innovadora. Dirigida por Richard Linklater, esta película es un ejercicio cinematográfico impresionante y valiente que se desarrolló durante 12 años, capturando el crecimiento real de los actores y permitiendo al espectador experimentar el paso del tiempo de una manera auténtica y emotiva.

Una de las principales fortalezas del largometraje es su capacidad para reflejar de manera honesta y cruda las distintas etapas de la vida y cómo estas generan cambios y transformaciones en los personajes. La película abarca desde la infancia hasta la juventud de su protagonista, Mason, interpretado por Ellar Coltrane, y también explora la evolución de los demás miembros de su familia, especialmente su madre, interpretada por Patricia Arquette, y su padre, interpretado por Ethan Hawke.

La historia se desarrolla con una narrativa simple y contemplativa, sin un hilo argumental convencional. En lugar de tener un clímax dramático, "Boyhood" se basa en momentos cotidianos y pequeñas interacciones que, con el tiempo, forman un retrato completo de la vida de estos personajes. Esta elección artística es tanto una fortaleza como una debilidad. Por un lado, la falta de una trama estructurada puede hacer que algunos espectadores se sientan desconectados o aburridos, mientras que, por otro lado, esto permite una inmersión profunda en las experiencias y sentimientos auténticos de los personajes.

El punto culminante de "Boyhood" es su capacidad para reflejar las inquietudes y las luchas de diferentes generaciones, tanto de los protagonistas como de quienes los rodean. A través de diálogos reflexivos y situaciones realistas, la película toca temas universales como el paso del tiempo, el cambio, las relaciones familiares y las incertidumbres de la vida.

Durante el transcurso de la película, en la colorimetría se pueden notar cambios graduales en la paleta de colores utilizada, lo que coincide con las diferentes etapas de la vida de los personajes y el paso del tiempo en la vida real. En las primeras escenas que representan la infancia de Mason, se emplean colores más vibrantes y cálidos, lo que transmite una sensación de inocencia y juventud. Y a medida que los personajes maduran, la paleta de colores se vuelve más matizada y con tonos más apagados, lo que refleja la complejidad de las emociones y las experiencias que enfrentan durante la adolescencia y la juventud. Esta elección de color también ayuda a establecer una conexión más profunda entre el espectador y los personajes, ya que los colores más apagados pueden evocar una sensación de nostalgia y melancolía.

La banda sonora de la película es una parte fundamental y desempeña un papel significativo en la narrativa, la música seleccionada para es una mezcla ecléctica de canciones populares de diferentes épocas, lo que refuerza la autenticidad y la conexión con el público.

El director Richard Linklater, conocido por ser muy cuidadoso en la elección de la música en sus películas, emplea la banda sonora de "Boyhood" para ambientar cada etapa de la vida de los personajes y capturar el espíritu de las distintas épocas. La selección musical abarca desde canciones de la década de 2000 hasta éxitos de los años 60 y 70, lo que añade capas de nostalgia y familiaridad para los espectadores de diferentes generaciones.

La música del film no solo sirve como un acompañamiento, sino que también se convierte en una especie de marcador temporal que destaca las transiciones y cambios en la vida de los personajes. A medida que la trama avanza y los protagonistas atraviesan diversas etapas de la adolescencia y la juventud, las canciones seleccionadas capturan el espíritu de esos momentos y generan una mayor conexión emocional con la audiencia.

Un ejemplo destacado de la banda sonora es el uso de "Deep Blue" de Arcade Fire, una canción que resuena en un momento clave de la película y encapsula la búsqueda de significado y la sensación de crecimiento que experimenta Mason. Otras canciones memorables incluyen "Hero" de Family of the Year, "Yellow" de Coldplay y "Do You Realize??" de The Flaming Lips, que aportan una mezcla de sensibilidad y energía a la película.

Además de las canciones populares, la partitura original de la película, compuesta por Graham Reynolds, complementa las escenas de manera sutil pero efectiva, proporcionando una ambientación emocional a lo largo de la película.

Sin embargo, a pesar de su enfoque innovador y su logro técnico, el largometraje puede parecer lento o poco interesante para algunos espectadores que prefieren una trama más convencional y un desarrollo más rápido. Algunos podrían argumentar que la película se extiende innecesariamente y que ciertos momentos podrían haberse acortado sin sacrificar el impacto general de la historia.

En resumen, "Boyhood" es una película que merece reconocimiento por su ambicioso enfoque y su capacidad para reflejar las generaciones y la vida misma. Si bien puede no ser para todos los gustos debido a su narrativa contemplativa y falta de un clímax dramático, además de un ritmo bastante lento, aquellos que aprecien la exploración honesta y auténtica de la vida encontrarán en ella una experiencia conmovedora y memorable.

Y tú? ¿Ya viste Boyhood?

¿Qué pasa en la vida de los personajes durante los 12 años que nos muestra la película?

¿Te pareció lento el film?

Cuéntame en los comentarios…

JORGE PIZARRO MORAGA:


Contexto político antes de la Unidad Popular.

I

La tragedia está muy viva en Chile. A 50 años del golpe estado en contra del gobierno de la Unidad Popular aún las pasiones están muy encendidas, aún viven muchas víctimas de la dictadura y muchos criminales, torturadores e informantes de la DINA y la CNI, viven sus últimos años, algunos impunes y otros, los menos, cumpliendo penas de cárcel en recintos especiales mucho mejores a los que todos los presidiarios cumplen los años de su condena.

Aunque la inmensa mayoría de los chilenos no vivieron el gobierno de Salvador Allende su sólo nombre polariza a la sociedad; o es un genuino demócrata que quiso mejorar las condiciones de vida de los chilenos o es el proto dictador que llevaba irreversiblemente al país a una tiranía comunista. Es difícil encontrar una posición lejana a la pasión cuando se habla de Allende y su gobierno, es que los miedos y los odios han pasado de padre a hijo, pero a 50 años de la sangrienta interrupción de su mandato y de su suicidio, con más perspectiva histórica y antecedente que no se conocían hace cinco, cuatro o tres décadas atrás, es posible intentar un análisis intelectualmente honesto de la tragedia que, a pesar de las formas y buenas costumbre que impiden tocar "algunos temas", aún divide a los chilenos.

II

A mediados de la década de 1950 la crítica contra la democracia chilena se hizo mayoritaria, un país que había tenido ininterrumpidamente separación de poderes por 145 años, con presidentes electos y un congreso en funciones continuas desde su primera sesión en 1811, había sido impotente para mejorar la vida de la gran mayoría de los chilenos; la pobreza era la norma en la ciudad y más aún en el campo, el cambio de esa situación se hizo urgente para dos tercios de la población, el tercio restante quería que siguiera sin grandes alteraciones.

La muerte política del Partido Radical, que había pasado de ser la fuerza principal en 1946 a la nada en 1952, abrió el centro a la Democracia Cristiana, un partido que interpreto mejor que nadie el gran cambio demográfico de esos años; la migración del campo a la ciudad, que transformó al país de rural a urbano en menos de dos décadas. Los millones de nuevos citadinos buscaban un partido que le hablara de cambios pero que sea adecuado a su religiosidad, la DC fue la respuesta lógica a este requerimiento.

La izquierda chilena estaba formada por dos partidos con propósitos similares pero que casi siempre tuvieron muy mala relaciones, la confianza entre ellos era poca pues había algunas cuentas por cobrar a pesar de tener un proyecto histórico común, la construcción de socialismo. Fue difícil para los comunistas olvidar que buena parte del Partido Socialista aprobó la ley de defensa permanente de la democracia, conocidas por todos hasta hoy como la ley maldita, que proscribió al PC en 1948 y que significo la persecución y la relegación de todos los militantes y de muchos de sus simpatizantes; bastaba una simple delación para ser arrestado y llevado a centros de detención creados exprofeso para la persecución al comunismo. Sólo una pequeña facción de los socialistas, encabezada por Salvador Allende, estuvo en contra de aprobar esta ley y fue este grupo el que buscó la reconciliación entre los dos partidos de izquierda. A pesar de la persecución a que fue sometida el PC siguió con su electorado casi sin variaciones, misma cosa le sucedió al PS, entre los dos conseguían entre el 22% y el 30% de los votos, porcentaje importante pero que no era suficiente para alcanzar el gobierno; a pesar de toda la amarga disputa entre el PS y el PC los votos de los sectores trabajadores se mantenían fieles al proyecto de construcción del socialismo.

La derecha, que desde inicios de la República estaba formada por dos partidos, el Conservador y el Liberal, se sentía, desde 1938 con la llegada al gobierno del Frente Popular, permanentemente acosada en sus privilegios. La entrega del poder político al Partido Radical era vista por la mayoría de este sector como una claudicación frente a los sectores medios (de medio pelo les decían de forma despectiva) pero había un límite que estaban dispuesto a defender con todo lo que fuese necesario; la situación del mundo rural debía mantenerse sin modificaciones y por esto es que se gestó el acuerdo que dio estabilidad a la política chilena desde 1938 a 1964; nosotros , el Partido Liberal y el Partido Conservador, permitimos la industrialización de la economía pero no toleraremos una reforma agraria, cosa que estaba en el programa político del Partido Radical y de la izquierda, pero cuando la DC ocupó el lugar del PR como principal partido el acuerdo del 1938 perdió toda vigencia.

El diagnóstico de la DC y de la izquierda de la situación política y social del país era muy similar, la principal traba al desarrollo era la estructura agraria, que mantenía a una parte importante de la población en situación de servidumbre, sin acceso al consumo y con una estructura social que no hacía más que reproducir at eternum una cultura cuasi feudal que beneficiaba a los sectores conservadores; cada elección cantidades ingentes de campesinos analfabetos eran acarreados para votar por el candidato de la derecha, sector que para obstaculizar cualquier cambio tenía un bolsón de votos más que importante; el lazo que unía el agro con los electorado campesino debía ser cortado para que en Chile se pudieran hacer los cambios necesarios para superar la miseria.

III

Chile era un país de renta media (al igual que hoy), con pobreza avergonzaste y con una inflación que parecía consustancial a la economía. La principal demanda social a mediados del siglo XX era parar el alza del costo de la vida. Más allá de la emisión inorgánica de dinero, los distintos tipos de cambio del dólar, los altos aranceles que tenía al país casi sin importaciones y el deficiente funcionamiento de muchas empresas públicas y privadas, fue la estructura agraria el principal factor de la subida continua de los Precios. ¿Cómo era posible que un país con alrededor de un tercio de su población viviendo de la actividad agrícola no pudiera abastecer de sus productos al mercado, creando así una escases continua y el encarecimiento, de los alimentos?; la situación era desesperante, había un sector importante de la población ruralcon un nivel de productividad bajísimo, que no se incorporaba a la economía capitalista y que no tenía ningún incentivo para que esto cambiara. El problema era tan grande y notorio como un elefante en un Fiat 600 (Seat 500 creo que se le dice a ese modelo en España), el diagnóstico era compartido por casi todos, menos para la derecha; la reforma agraria era urgente.

En 1962 el Presidente de derecha Jorge Alessandri (que fue electo con el 31,56% de los votos) inició la reforma agraria, pero para muchos esta estaba hecha para que poco y nada cambiara en los campos de Chile; antes de realizar la expropiación de un predio una organización de particulares debía crearse con el propósito exclusivo de recibir y administrar dicho predio, no obstante esto las instituciones fundamentales para la transformación del campo fueron aprobadas en este mandato; la CORA (Corporación de la Reforma Agraria) y el INDAP (Instituto de Desarrollo Agropecuario) y sobre estas dos organizaciones se transformó el mundo semi feudal del agro a uno moderno capaz de incorporarse al capitalismo.

En 1964 asume la Presidencia del primer gobierno revolucionario de este ciclo político (1958-1973); Eduardo Frei, demócrata cristiano, tenía en su programa realizar una reforma agraria efectiva, la promoción popular y la chilenización del cobre. Con el cambio constitucional de 1967 se hicieron posible las expropiaciones de terrenos agrícolas superiores a las 80 hectáreas y este terreno, subdividido, era entregado a los campesinos, por más que se afirmara que todo esto buscaba la justicia social y la modernización del campo el objetivo principal era menos notorio; la destrucción del modelo de la hacienda que venía de la colonia, esto era un torpedo bajo la línea de flotación para el mundo conservador.

Todo lo que pasaba en el mundo rural exacerbaba los ánimos de la derecha y la extrema izquierda, los primeros se resistían con todo a las expropiaciones y los segundo acusaban al gobierno de realizar cambios insuficientes. La promoción popular consistía en que las capas medias de la población tuvieran la posibilidad de gestionar sus propios problemas, sus puntos principales era la creación de las juntas de vecinos y el fortalecimiento del poder sindical incluyendo al campo. El empresariado y los grandes hacendados vieron en cada uno de estos cambios una amenaza clara a su propiedad, intereses y privilegios.

En 1965, inspirado en la revolución cubana, nace el Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) con el propósito de llevar al país hacia el socialismo mediante la lucha armada. La idea de que la democracia chilena ya no daba respuestas a los problemas chilenos, que los cambios que impulsaba el Presidente Frei eran un mero maquillaje de las reformas urgentes que se requerían para entregar la justicia social, empezó a ser compartido por casi toda la izquierda, menos el Partido Comunista. Para la extrema izquierda el orden político de Chile sólo defendía los intereses de la burguesía. En 1967 el Partido Socialista se hace parte formalmente de la estrategia armada al incluir en su principio doctrinario de usar "todas formas de lucha para alcanzar el poder" en sus principios doctrinarios. El MIR y el PS, sin estar aliado políticamente, compartían el mismo camino para construir el socialismo, pero su gran error (más allá del robo de dos bancos perpetrados por el MIR) nunca fue implementarlo, o lo que es lo mismo, llamar a la lucha armada sólo de la boca para afuera. En lo personal creo que nunca hubo la intención por parte del PS de usar este medio y el MIR nunca tubo la estructura militar para lograr su objetivo.

Los sectores conservadores estaban aterrados con todas las reformas de Frei y si bien decían defender el sistema democrático comenzaban a considerar la salida de fuerza y para eso tenían a parte de las fuerzas armadas, muy anticomunistas, para este fin. En 1969 el general Roberto Viaux se alza en armas, con el regimiento Tacna, contra el gobierno la Democracia Cristiana, si bien la excusa para tal hecho fue una queja contra las condiciones laborales de los militares muchos creemos que este alzamiento tenía por objeto dar un golpe contar Frei, sólo la división del ejército impidió este propósito.

La derecha y la izquierda se sentían mutuamente amenazados, ambas veían que la otra parte estaba dispuesta a usar la fuerza contra sus opositores, el clima político era una caldera que sólo la posibilidad de alcanzar el poder mediante el voto pudo contener.

Como una rueda que cae por una pendiente la tragedia chilena se fue haciendo más inminente, se aceleró, a medida que los cambios y reformas se iban implementando. El dilema en que se encontraba el país era si se seguía profundizando los cambios revolucionarios o retrotraerlos a 1958 o al menos a 1964. Cuando Allende ganó las elecciones de 1970 este dilema pareció encontrar respuesta pero ya había un sector que consideraba que se había llegado demasiado lejos; el clímax del conflicto estaba por iniciarse.