CAMINOS

CAMINOS

Begoña Eguiluz

Recuerdo la casita que trazaba cuando era una niña pequeña…

Tejado a dos aguas, puerta en arco, un par de ventanitas con parteluces, chimenea que humeaba hacia el horizonte y…un camino sinuoso que partiendo de la casa, se detenía por imperiosa necesidad en el borde de la hoja… El camino y la chimenea humeante eran lo más importante de mi dibujo: antecedentes ingenuos de la futura nostalgia.


Camino es una bella palabra llena de sugerencias de futuros aprendizajes. Una metáfora que ni siquiera es necesario explicar porque la aprendimos en todos los cuentos que nos contaron en nuestra niñez. Ese camino plagado de miguitas de Hansel y Gretel, el raudo que recorría ufano El gato con botas, el tortuoso y sombrío de Blancanieves abandonada por el cazador y…ese camino luminoso por el que caminaban cantando los personajes de El mago de Oz en busca del arcoiris….

Todos esos caminos señalaban la aventura con final feliz. Escuchábamos y sabíamos que los miedos y los peligros se resolvían en el propio camino, que la historia terminaría con una de las versiones de "y fueron felices y comieron perdices…"

Ha sido en el camino donde aprendimos de los peligros y el sufrimiento ( David Copperfiel fue un libro paradigmático), pero también desde donde vislumbramos al final y tras un laborioso tránsito, La Felicidad aguardándonos con su calma de jardín vallado para siempre.


Luego, más tarde, crecimos y los caminos se nos hicieron más ambiguos. Leímos historias en que se volvían problemáticos porque para entonces el final feliz era solo una de las posibilidades. Ese camino que devuelve a Don Quijote enfermo, viejo y derrotado a su lugar de origen es todo un paradigma de muchos finales de camino y…¡cómo nos dolía ese Don Quijote cuerdo, triste y vencido que abandonaba el camino para siempre!


Seguimos cumpliendo años y en nuestra experiencia lectora y vital se consolidaron los caminos terribles. Como aquel que llevó a Anna Frank hacia Bergen Belsen después de tanta apuesta y esperanza ó el que condujo a Sholomov a Siberia a ser machacado. El que inició Scott y su expedición hacia el Polo Sur, tan lleno de coraje. El que tuvo que recorrer mi familia, perdida la Guerra hacia el exilio…Ninguno volvió. Descubrimos el insondable misterio de los caminos jalonados de perdedores en sus cunetas…


Y la vida siguió y continuamos leyendo historias y poemas, escuchando canciones, acumulando experiencias. Los caminos se volvieron cada vez más densos, más inciertos, más decisivos… Entendimos el consejo de Kavafis en su "Vuelta a Ítaca"

Se nos sedimentó la vida y nos volvimos insobornablemente lúcidos porque, mientras conservamos intacta la nostalgia del camino de vuelta a casa, nuestra fría y cruel razón nos dijo lentamente como al final, Antonio Machado…


Caminante no hay camino

se hace camino al andar

Al andar se hace camino

y al volver la vista atrás


se ve la senda que NUNCA

se ha de volver a cruzar.


y entendimos finalmente lo que significaba el límite de la hoja en blanco de nuestro dibujo de infancia.


MAITE SASIA


Sostén mi camino un tiempo, creo que volveré a él

Cuando deje de mirar hacia dentro y hacia atrás,

Volvere

Retornaré al que nunca debí abandonar

Y es que se fue enraizando hacía tantas lugares que ya no recuerdo cuál era el mío.

He corrido tras un pequeñajo creyendo que iba a encontrar lo que está al final del arco iris, pero al llegar noté que lo que brillaba durante el trayecto ahora estaba opaco.

He seguido senderos solo para terminar en callejones sin salida

Los caminos se me fueron estrechando entre las manos y los ojos

Antes había rosales, donde hoy solo quedan cobardes

Pero creo que estoy más cerca

Sostenme la vida solo unos días más...

Y encontraré, yo sola, el camino de regreso.

RUBÉN FERNANDÉZ

CADA VEINTICINCO EN TORINO

1925.

Via Giotto, 5

Cerca del Ospedale Molinette

Margot se inclinó sobre el lavabo hasta ponerse de puntillas para poder examinar sus ojeras en el espejo del baño. A esa distancia, podía seguir perfectamente el rastro de las lágrimas de la noche anterior. La vida le estaba llevando a tomar la decisión que ella no era capaz de tomar por sí misma. O satisfacía por las noches los cuerpos de los antifascistas a la vez que elevaba su ánimo, o curaba las cicatrices de las brigadas fascistas al día siguiente en el Ospedale declarándoles su admiración. "Dinero o mentira", malpensaba Margot.

1950.

Fontana Angélica

Piazza Solferino

La terraza del Ristorante Solerino se había llenado desde primera hora de la tarde, y la mesa más cercana a la Fontana Angelica ya estaba ocupada por Alessandro, que apuraba un negroni absorto en la sección de deportes, e irreconocible dentro de ese traje floreado anticipando por décadas el estilo de Juan Avellaneda. Nunca le había visto así de elegante. Y jamás hubiera adivinado que a Paolo le gustaba ese estilo… "tan floreado". De un boxeador se hubiera esperado otro tipo de atuendo. Quizá un sombrero, una cadena de oro. Cualquier uniforme de rudo marpione.

1975.

Ospedale San Giovanni Bosco

Piazza del Donatore di Sangue

Alessio alcanzaba a ver los globos sobrevolando la catedral a través de la ventana cerrada de su habitación. Solo tenía que asegurarse de que Penélope no iba a entrar a tomarle la temperatura, e inclinarse un poco sobre la cama articulada. Sus recuerdos del sol se diluían en el tiempo como lo hacía su calor a través del Climalit que le servía de pantalla al mundo. Obviamente, Penélope conocía las artimañas del paciente, pero le resultaba menos problemático dejarse engañar que perseguirle para que hiciera sus ejercicios de lumbares.

2000.

Pianostudio

Piazza Vittorio Veneto

Otro mediodía de viernes en el que Doña Margherita se concentraba en limpiar su piano tecla por tecla con toallitas húmedas para bebé. Así creía desinfectar y eliminar los rastros de todas esas diminutas manos de pequeños monstruitos sin oído y sin habilidades para la motricidad fina que se turnaban por horas para torturarla aporreando el pobre piano. Miraba de reojo el arpa, que envejecía en silencio desde que su bisabuela lo trajo a casa como pago por unos cuidados a un señor importante hace ya un siglo. Había pasado de mano en mano sin decir absolutamente nada.

LIBE NARVARTE

Recuerdo vuestras manitas infantiles

encajando botellas en el contenedor amarillo.

Qué reducir, qué reutilizar, qué reciclar, qué desechar:

algo así haréis con lo que os hemos dado.

¿Qué os quedará? ¿Qué dejaréis?

¿Algo azul? El mar cada día está más verde

¿Algo bueno? Para eso creemos sembrar.

¿Algo intacto, como dijo Silvio Rodríguez?

¿Qué quedará?

Habrá algo de elección, algo de suerte, algo de lucha

Aunque no haya guerra (no, no… ¡NO!)

habrá conflicto:

lo tendréis dentro, lo tendréis fuera.

Hemos intentado mostraros el camino

hacia pozos de agua potable.

Sé que no son nada diluidos en el mar

(ya lo he dicho ¡cada día está más verde!)

pero sus tragos azulean por dentro.

(un azul como el de Anng o Katara: poder de agua, poder de aire

nada de ese "blue" de niebla triste anglosajona).

Yo soy "X", vosotros "Alfa":

se abre un nuevo abededario (eso dicen).

Confío tanto en ti, en ti,

en vosotras, en vosotros.

En vosotres, sí

y quienes quieran que nombre los márgenes.

Pero, en nuestra orilla pesquera

desconfío de los grandes yates

y sé que a veces saber nadar no es suficiente.

Cada noche os he cantado

Ya sabéis qué canciones he escogido

¿Recuperamos hoy a Ken Zazpi, que tanto os gusta?

"Bihar, bihar, bihar (…)

Eraiki zubi bat ur gerren gainetik
gereziondorantz
Eta bere magalean oroitu nazazu
Erakutsi nizkizun kantetan"(1)

También os cantaré a Silvio:

"Al final del viaje".

Quiero ser rastro invitando a vivir.

Bihar, bihar, bihar

Maite zaituztet bihar (2)

--

  • Mañana, mañana, mañana…

Construye un puente sobre las guerras de agua

hacia el cerezo.

Y en su regazo recuérdame

en las canciones que te enseñé.

  • Mañana, mañana, mañana

Os quiero mañana.

Canciones referenciadas en el texto:

  • Silvio Rodríguez: Al final de este viaje https://www.youtube.com/watch?v=Ut-HgKV3mE8

Ken Zazpi: Gerezioandoa https://www.youtube.com/watch?v=2fGgExatvo0

ARANTZA MIÑO S.

El anochecer de un jueves cualquiera en que una joven Irati cerraría los ojos para siempre terminaría encontrándose con la peor verdad que Dios que podría haberle mostrado.
Hace muchas lunas había decidido indagar entre sus antepasados, y quizá en ellos poder encontrarse. Ya que su alma se estaba perdiendo.
La joven Irati puso toda su fe y vio que su linaje se remontaba a muchas generaciones atrás.
En principio se sintió orgullosa.
Hasta que lo encontró a él.
No supo por qué le llamó tanto la atención.
Había muerto 152 años antes que ella, pero la joven Irati conocía ese rostro.
Algo la poseyó desde ese momento, y se obsesionó con encontrar más información sobre él.
No dormía, no comía.
Sólo lo veía a él.
En todas partes.
Él.
Hace 152 años
Hace 12 meses
Hoy
Ahora
Estaba aquí, con ella de nuevo
¿Cómo era posible?
No era igual, pero era el mismo
La joven Irati lo supo de pronto. Y lo vio todo claro, vio la verdad.
Debí haber dejado que mi alma se perdiera fue lo último que Irati pensó.

JAIME HALES

  • Carta al lector

    Me piden que me refiera a las "generaciones". Bien: No creo en las generaciones.

    Ellas son un invento para acomodar períodos históricos, grupos intelectuales o políticos que no tienen otros parámetros para cohesionarse, justificar quehaceres propios de una organización relativamente poco estructurada. Me lleno de preguntas. ¿Fue – es – el nazismo alemán el resultado de una generación? ¿Fue – es –el franquismo español el proyecto de una generación? ¿Todos los que nacen en una misma época piensan igual o reaccionan igual frente a los acontecimientos sociales, políticos, naturales? ¿Existe "la generación de mis padres"? ¿O la de mis abuelos? ¿O la mía?

    Para los autores de algunas antologías poéticas, pertenezco a la "generación del 80". Para otros a ninguna. Por mi parte, yo me siento parte de la generación del 98 (1898) en España, pues tengo ideas parecidas a las de Unamuno, me identifico con la redacción de Baroja, me inquieta de Azorín, algo de Antonio Machado en la vocación poética. Me hermano a ellos en el sentido de estar convencido de que se ha cerrado un mundo y se está abriendo otro, en la certeza de que los procesos sociales no son breves, sino largamente desplazados por el tiempo. Por eso, esa "generación del 98" puede seguir actuando por medio de representantes que aun estamos vivos.

    A los 75, me siento joven como se sintió Unamuno hasta la víspera de su muerte, habiendo tenido experiencias casi tan dramáticas (o más) como las que él vivió. La diferencia con su situación es que me tocó vivir el triunfo de la muerte en mis años de inicio como académico y como poeta. La dictadura me expulsó de la Universidad de Chile y los censores me prohibieron publicar mi segundo poemario. Tal como le sucedió a muchos académicos y a muchos escritores. Habiendo vivido lo mismo, ¿podría decir que soy parte de la "generación de los expulsados de las universidades por la dictadura"? De ser así, pertenecería a la misma generación que el decano Palacios, que el profesor Álvaro Bunster, que el rector Enríquez Froeden y el académico Galo Gómez de Concepción. ¡Pero no! Ellos eran mucho mayores que yo, ni siquiera me conocieron aunque corrimos suertes parecidas.

    ¿Puedo, entonces decir que soy de la misma generación de aquellos a los que le impedían publicar sus poemas y debíamos hacerlo de modo clandestino o limitarnos a guardar silencio literario? ¿Sería de la misma generación que los muchachos que un lustro después del golpe de Estado iniciaban su camino poético y de Armando Uribe tantísimo mayor que yo? ¡No! No somos generación, somos simplemente afectados por la dictadura.

    No creo en el concepto de "generaciones". ¿Cuál es mi generación? ¿Y la tuya, que lees en el siglo XXI estas páginas por medios tecnológicos? Ahora que escribo en la computadora, ¿pertenezco a las nuevas generaciones?

    Y leo la prensa (por internet, aunque todavía compro diarios de papel que cada día traen menos páginas) donde se dice que los jóvenes piensan de tal o cual manera. Y que los viejos. Y otros proponen que para ser presidente haya que tener más de 40 años, mientras que algunos reclamamos que a los 75 años ya no se puedan ejercer determinados cargos. No creo que "los jóvenes o los viejos piensen de tal o cual manera" por el mero hecho de la edad que tienen. Son las ideas y el desarrollo de cada ser humano en sus vertientes física, mental, espiritual y emocional, las que van posicionando a las personas en grupos. En política me siento más cercano a Bernardo Leighton que muchos de mis compañeros de universidad y comparto más visión de país con el joven dirigente político Diego Calderón, que con tanto diputado o senador que anda de los 60 para arriba. Porque lo que me une a ellos es una manera de pensar y las conductas consecuentes. No el hecho de haber estado en la universidad en la misma época o tener edades parecidas.

    No creo en el concepto de "generaciones".

    Pero si tú, lector, lectora, me obligas, deberé decirte que creo que pertenezco a la afortunada generación de los soñadores, de los esperanzados, de los que creemos que es verdad que somos protagonistas del tránsito de una Era a otra, que conocimos el pasado, que hemos padecido y gozado intensamente el presente y que aspiramos a colaborar en la construcción de un futuro en que los humanos podamos ser felices aunque no tengamos permiso, siguiendo el modelo Benedetti.

    Mientras unos son dominados por el miedo y otros por la desesperación y la angustia, algunos por la violencia y la irritación perpetua, otros miramos el futuro con los pies puestos en el presente, sabiendo que los humanos que irán naciendo podrán gozar de un mundo mejor.

    Aunque no sepan si son o no parte de una nueva generación.

ARANTZA MIÑO S.

Una crítica de "Boyhood"

Por Arantza Miño S.

Año: 2014

Duración: 159 min.

País: Estados Unidos

Dirección: Richard Linklater

Guion: Richard Linklater

Música: varios

Reparto: Patricia Arquette, Ethan Hawke, Ellar, Coltrane

Género: Drama | Infancia. Adolescencia. Familia. Cine independiente USA

Sinopsis: Historia dramática que recorre 12 años (2002-2013) de la vida de Mason (Ellar Coltrane) de los seis a los dieciocho. Durante este periodo, se producen todo tipo de cambios, mudanzas y controversias, relaciones que se tambalean, bodas, diferentes colegios, primeros amores, desilusiones y momentos maravillosos. Un viaje íntimo y basado en la euforia de la niñez, los sísmicos cambios de una familia moderna y el paso del tiempo. (FILMAFFINITY)

"Boyhood" es una película única y audaz que aborda el tema de las generaciones con una perspectiva innovadora. Dirigida por Richard Linklater, esta película es un ejercicio cinematográfico impresionante y valiente que se desarrolló durante 12 años, capturando el crecimiento real de los actores y permitiendo al espectador experimentar el paso del tiempo de una manera auténtica y emotiva.

Una de las principales fortalezas del largometraje es su capacidad para reflejar de manera honesta y cruda las distintas etapas de la vida y cómo estas generan cambios y transformaciones en los personajes. La película abarca desde la infancia hasta la juventud de su protagonista, Mason, interpretado por Ellar Coltrane, y también explora la evolución de los demás miembros de su familia, especialmente su madre, interpretada por Patricia Arquette, y su padre, interpretado por Ethan Hawke.

La historia se desarrolla con una narrativa simple y contemplativa, sin un hilo argumental convencional. En lugar de tener un clímax dramático, "Boyhood" se basa en momentos cotidianos y pequeñas interacciones que, con el tiempo, forman un retrato completo de la vida de estos personajes. Esta elección artística es tanto una fortaleza como una debilidad. Por un lado, la falta de una trama estructurada puede hacer que algunos espectadores se sientan desconectados o aburridos, mientras que, por otro lado, esto permite una inmersión profunda en las experiencias y sentimientos auténticos de los personajes.

El punto culminante de "Boyhood" es su capacidad para reflejar las inquietudes y las luchas de diferentes generaciones, tanto de los protagonistas como de quienes los rodean. A través de diálogos reflexivos y situaciones realistas, la película toca temas universales como el paso del tiempo, el cambio, las relaciones familiares y las incertidumbres de la vida.

Durante el transcurso de la película, en la colorimetría se pueden notar cambios graduales en la paleta de colores utilizada, lo que coincide con las diferentes etapas de la vida de los personajes y el paso del tiempo en la vida real. En las primeras escenas que representan la infancia de Mason, se emplean colores más vibrantes y cálidos, lo que transmite una sensación de inocencia y juventud. Y a medida que los personajes maduran, la paleta de colores se vuelve más matizada y con tonos más apagados, lo que refleja la complejidad de las emociones y las experiencias que enfrentan durante la adolescencia y la juventud. Esta elección de color también ayuda a establecer una conexión más profunda entre el espectador y los personajes, ya que los colores más apagados pueden evocar una sensación de nostalgia y melancolía.

La banda sonora de la película es una parte fundamental y desempeña un papel significativo en la narrativa, la música seleccionada para es una mezcla ecléctica de canciones populares de diferentes épocas, lo que refuerza la autenticidad y la conexión con el público.

El director Richard Linklater, conocido por ser muy cuidadoso en la elección de la música en sus películas, emplea la banda sonora de "Boyhood" para ambientar cada etapa de la vida de los personajes y capturar el espíritu de las distintas épocas. La selección musical abarca desde canciones de la década de 2000 hasta éxitos de los años 60 y 70, lo que añade capas de nostalgia y familiaridad para los espectadores de diferentes generaciones.

La música del film no solo sirve como un acompañamiento, sino que también se convierte en una especie de marcador temporal que destaca las transiciones y cambios en la vida de los personajes. A medida que la trama avanza y los protagonistas atraviesan diversas etapas de la adolescencia y la juventud, las canciones seleccionadas capturan el espíritu de esos momentos y generan una mayor conexión emocional con la audiencia.

Un ejemplo destacado de la banda sonora es el uso de "Deep Blue" de Arcade Fire, una canción que resuena en un momento clave de la película y encapsula la búsqueda de significado y la sensación de crecimiento que experimenta Mason. Otras canciones memorables incluyen "Hero" de Family of the Year, "Yellow" de Coldplay y "Do You Realize??" de The Flaming Lips, que aportan una mezcla de sensibilidad y energía a la película.

Además de las canciones populares, la partitura original de la película, compuesta por Graham Reynolds, complementa las escenas de manera sutil pero efectiva, proporcionando una ambientación emocional a lo largo de la película.

Sin embargo, a pesar de su enfoque innovador y su logro técnico, el largometraje puede parecer lento o poco interesante para algunos espectadores que prefieren una trama más convencional y un desarrollo más rápido. Algunos podrían argumentar que la película se extiende innecesariamente y que ciertos momentos podrían haberse acortado sin sacrificar el impacto general de la historia.

En resumen, "Boyhood" es una película que merece reconocimiento por su ambicioso enfoque y su capacidad para reflejar las generaciones y la vida misma. Si bien puede no ser para todos los gustos debido a su narrativa contemplativa y falta de un clímax dramático, además de un ritmo bastante lento, aquellos que aprecien la exploración honesta y auténtica de la vida encontrarán en ella una experiencia conmovedora y memorable.

Y tú? ¿Ya viste Boyhood?

¿Qué pasa en la vida de los personajes durante los 12 años que nos muestra la película?

¿Te pareció lento el film?

Cuéntame en los comentarios…


JORGE PIZARRO MORAGA:


Dos suicidios

El próximo mes se cumplen los 50 años del golpe de estado a Salvador Allende, pero antes de referirme a este hecho, que trataré el próximo mes, quisiera explicar el mito que permitió que Allende buscara la revolución socialista por la vía institucional.

I

En Chile se vivió un mito durante buena parte del siglo XX, el de la excepcionalidad institucional, el del país con una democracia ejemplar en medio de una Latinoamérica llena de golpes de estados, caudillos y populismos. Ese mito, que era compartido por todo el espectro político, fue el telón que escondía una historia macabra de represión militar contra los movimientos populares, que a pesar de la propaganda que se utilizó para justificar las matanzas, nunca tuvo una agenda revolucionaria, nunca intentó implantar un sistema de soviet o cosa parecida. También fue la trampa en casi todos cayeron cuando quisieron cambiar de forma radical a Chile.

Hace 132 años se suicidó el Presidente José Manuel Balmaceda. Lo que vino tras su derrota es tal vez la era más lamentable de la historia de Chile. Masacres Obreras se sucedieron con una regularidad espantosa; matanzas en Valparaíso, Santiago, Antofagasta, La Coruña, San Gregorio, Puerto Natales y, la más recordada, la de la escuela Domingo Santa María en Iquique marcaron en la memoria una era en que como ninguna otra la oligarquía gobernó con mano dura, no importaba que lo que se pidiera fuese media hora más de colación, poner barandas a los cachunchos (piscinas llenas de salitre hirviendo) para evitar los accidentes o un aumento de salario, no se podía faltar el respeto de los "señores" y correr bala era la mejor forma de hacerse respetar.

Fue esta época de grandes lujos, de palacetes afrancesados, de salones decorados y de tertulias animadas a la hora del té; o al menos esa es la imagen que se quería proyectar, pero los conventillos con su hacinamiento, miseria y tifus le daban a Santiago el olor a mierda que lo caracterizó a inicios del siglo XX, que hizo a la capital chilena más insalubre que Calcuta y ni hablar de las provincias en dónde las pestes y el cólera se llevaba a más de la mitad de los niños y en dónde llegar a los 35 años te convertía en viejo.

La muerte era cosa tan común que a nadie parecía sorprenderle, era más fácil no preocuparse del problema, nada de esto importaba, pues se prefería no hablar del tema, aparentar que nada pasaba y seguir viviendo tranquilo en la perfecta burbuja de vida afrancesada, total si la situación amenazaba el orden siempre estarían los militares para devolver las cosas al cauce de donde nunca se debió salir. Pero la violencia no sólo provenía del estado, grupos organizados, muy bien armados, con estructura militar y que actuaban con la anuencia del Poder político y económico ejercieron en Chile la triste labor de amedrentar y perseguir al que se alejaba de lo normal; las Ligas Patrióticas, en el sur, y las milicias republicanas en el norte, intimidaban, agredían y mataban a obreros, sindicalistas, militantes del partido democrático, peruanos, bolivianos , a los opositores al gobierno o, simplemente, a quién no compartiese, por convicción o por nacimiento, los "valores de la chilenidad".

Los recursos naturales cayeron maldición a Chile, esa riqueza nos hizo dependiente de lo que la tierra entregara; mató la incipiente y prometedora industria Nacional (sabía usted que en Chile se fabricaron locomotoras de buena calidad hacia 1890) y nos transformó en un país rentista, condición que aún hoy, con matices más o matices menos, conservamos. La vida de los palacios del centro de Santiago era financiada por los cuantiosos recursos que llegaban de las salitreras del norte por lo que arriesgarlos con inversiones en la industria no tenía sentido

Balmaceda quiso usar la inmensa riqueza del salitre, ganados a Perú y Bolivia hacía 11 años, para industrializar el país. La reacción a esto hizo que estallara conflagración entre chilenos. Balmaceda fue derrotado el 29 de agosto de 1891 y su suicidio ocurrió el 19 de septiembre de 1891, entre esas fechas se refugió de los vencedores en la embajada argentina y escribió su testamento político en dónde profetizó el Chile que vino tras su derrota; matanzas y represión de todo tipo fueron anunciados por don José Manuel.

II

79 años después del suicidio de Balmaceda un candidato que pretendía hacer la revolución socialista mediante la vía electoral ganó las elecciones presidenciales, su nombre era Salvador Allende. A pesar del inmenso prontuario del Estado chileno Allende creía que la democracia chilena soportaría su programa, su falta de visión la pagó con la vida.

El golpe de estado del 11 de septiembre de 1973 fue perpetrado por militares que en teoría eran no deliberantes pero que desde antes de que asumiera Allende hicieron todo lo posible para que su gobierno, primero, no asuma, y cuando esto no sucedió, interrumpir su administración de cualquier forma.

Tras el suicidio de Allende la muerte y la represión, al igual que entre 1981 y 1925, se instaló en Chile.

¿Por qué Allende quiso hacer de Chile un país socialista por vía democrática?, porque él, al ser un político formado en los años 40, creyó en el mito de la singularidad chilena, la que decía que la tradición institucional chilena harían que siempre primara la voluntad popular, expresada en elecciones, a intentonas sediciosas contra el gobierno legítimo.

Balmaceda y Allende murieron en la defensa de la institución presidencial y que ante la traición no tuvieron más alternativa que impedir a sus enemigos vejar al Jefe de Estado, pero estos dos Presidente no se asemejan sólo en su digno último acto político, también lo hacen por querer industrializar la economía y en que no consideraron la historia de masacres y represión, que siempre han caído sobre mi patria, cuando un líder quiere realizar cambios que ponen en peligro los intereses de la oligarquía.

La pistola humeante en la embajada argentina y el fusil ardiendo en la Moneda marcan el largo proceso de 82 años en que el mito de la democracia ejemplar se afianzó en Chile pero que ante el intento del cambio real no existió para impedir que ríos de sangren mojaran la tierra chilena.


ÁNGEL ESPINOZA


[PROLOGO]

El poeta solitario

nos relata sus

idílicos pensamientos;

como una sabia

osamenta

descifrando

la ecuación de

la desesperación,

tatuada sobre

un espeluznante

obelisco,

Incrustado en

su pecho...

[CAPÍTULO UNO]

(El tenedor

fue directo a la carne)

Su vida anterior

había sido

la penúltima,

de la cual,

solo fue

un hombre

novelesco,

una frase

perdida en el atlas

del universo

[CAPÍTULO DOS]

(El tenedor y la carne

se tomaron de las manos)

Su rostro susurró:

"Habían quedado

siglos enterrados

en una sola brizna

de inviernos"

-Una lágrima

saltó al vacío-

[CAPÍTULO TRES]

(El tenedor y la carne hilvanan

sus ojos enamorados)

Añoranza de ser

hermosos herederos

de una sonrisa literaria

Ígneas novelas,

pariendo

la redondez

de los

gerundios

"Puntos y comas

naufragando

entre sangrías"

[CAPÍTULO CUATRO]

(El tenedor y la carne

penetran en sus fauces)

Mi razón calcinada

entre hipérboles

en llamas

!!Onomatopeyas

Dolientemente sinfónicas!!

Éxodo de

puntos suspensivos,

sin permiso

de residencia

[CAPÍTULO CINCO]

(El tenedor y la carne

se despiden para siempre)

Me vi eterno y caduco

eunuco de toda

ortográfica dictadura

Degollando metáforas,

derramando

flora imaginaria

en el rostro del mito

El drama y la comedia

dormitando,

en la tranquilidad

de mi furia

Lo indecible susurro:

[CAPÍTULO SEIS]

(La carne es torturada

hasta la muerte)

"Vivir es otra forma de morir,

morir es otra forma de vivir"

"Vienes y vas,

una vez más,

más que ir,

te vas,

en un divino

devenir

de momentos en fuga"

Las palabras

sacrificaron

su voz,

en la catedral

de los estruendos

[CAPÍTULO SIETE]

(Un grito metálico muto

la tristeza de la carne,

en gotas de madera)

Simposio de sueños

extraviados,

en las grietas

de la vida

Cual llama voladora,

fui llenando de luz

los ojos

tenebrosos

de la memoria

En un abrir y cerrar de

universos,

habían fallecido

todos los versos

[CAPÍTULO OCHO]

(Una mezcolanza

de músculos cayo hacia

el preludio del fin)

Libros ancianos,

libros infantes,

libros mujeres,

libros hombres,

Vaciando

su tinta,

en pantanos

de sangre

Se oían a lo lejos

versos clamorosos,

alaridos

de historias vivas

muertas,

de amores

imposibles

[CAPÍTULO NUEVE]

(Agonizó en el ácido unos segundos,

finalmente el alma abandono su carne)

¡¡Toda escritura agonizando

al unísono!!

Supernova

inverosímil

y dantesca,

de poetas

y escritores

estallando...

Sangre sobre sangre,

pieles sobre pieles,

huesos sobre huesos,

polvo,

sobre polvo

[CAPÍTULO DIEZ]

(Epilogo de carne putrefacta

cubierta por pétalos de rosa)

La nieve del envejecimiento

se aferró a mis cabellos,

todas las muertes posibles,

me besaron al unísono

Y llovieron tenedores

sobre las cenizas,

y llovieron tenedores

sobre las cenizas,

y llovieron tenedores,

sobre,

las cenizas

(…)

Un canto hermoso,

del último movimiento

Si,

yo,

ya estaba

curado...

[CAPÍTULO VEINTIUNO]

(Once mil soles en el futuro)

¿Y ahora que pasa eh?

Estábamos

Yo,

Beltza,

Pablosky,

Tito,

y Nelson...

Esta mañana

encontramos

nuevos tenedores,

íbamos con paso

acelerado

hacia "La Vida"

Dispuestos a degustar

la nueva carne

sabor,

"Generación"

[CAPÍTULO VEINTIDÓS]

(Los tenedores fueron

directo a las carnes)


Título

Aquí comienza tu texto. Puedes hacer clic en este punto y empezar a escribir. Sed ut perspiciatis unde omnis iste natus error sit voluptatem accusantium doloremque laudantium totam rem aperiam eaque ipsa quae ab illo inventore veritatis et quasi architecto beatae vitae dicta sunt explicabo nemo enim ipsam voluptatem.